Considerados uno de los alimentos más populares en Venezuela, los granos otorgan innumerables beneficios al organismo. Excelente fuente de hierro y proteínas de alto valor biológico -10 a 30 gramos por cada 100 de producto-, reducen el riesgo a padecer cáncer, impiden la formación de cálculos biliares y contribuyen a disminuir los niveles de glucosa y colesterol en la sangre.
“Ricos en vitaminas del complejo B, gracias a su contenido de fibra, resultan muy útiles para regular las funciones intestinales”, refiere Zenaida Borjas, nutricionista dietista de Novartis Nutrition de Venezuela, no sin antes acotar que quienes acumulen gases con facilidad en su organismo, no deben consumirlos en demasía, hasta tanto no logren controlar esta patología.
Dotados de minerales entre los que destacan el cobre y el zinc, según Octavio Sanz, naturópata del Centro Naturista Sano, en Maracaibo, “evitan la hipertensión arterial pues aportan potasio y un bajo contenido de sodio. También son eficaces para combatir la anemia”.
“Caraotas blancas o rojas, arvejas o lentejas, son excelentes proveedores de calcio. Las caraotas negras, los frijoles, garbanzos y quinchonchos, por su parte, aportan fósforo a quienes les consuman. Su contenido proteico sencillamente completa el aporte de la carne, el pescado, los huevos y los lácteos, razón por la cual pueden llegar incluso a sustituirlos en una comida”, refiere Damaris Angulo, nutricionista dietista de la Clínica Sucre, también en la capital zuliana.
Conocidos en España como legumbres, “el gran inconveniente a la hora de prepararlos radica en que exigen remojo desde la noche anterior a su ingestión y largos tiempos de cocción”, continúa. Precisamente en el proceso de ablandamiento del grano, según Sanz, está la clave para evitar las constantes flatulencias que ocasionan comerlos.
Proceso
“Muchas personas los dejan de comer por la simple razón de que les provocan gases; especialmente las caraotas. Pero puedo asegurar que esto tiene control. El secreto está en la técnica de remojo. Aunque existe quien, por lo general, los sumerge en agua durante 12 horas, los naturistas recomendamos hacerlo un mínimo de 24, procurando cambiar el líquido del envase donde reposan cada cuatro o tres horas”, explica Sanz.
“El propósito de este método no es sólo conseguir que el grano reblandezca, sino además lograr eliminar por completo los residuos tóxicos del veneno que queda impregnado en cada uno de ellos tras ser rociados en el sector agrícola para evitar el ataque de plaga alguna a su cosecha. Es este líquido el que ocasiona la flatulencia, no el grano. De allí la importancia del remojo”, finaliza.
Dice que la única excepción en este sentido la marcan los garbanzos pues, como son más duros, deben colocarse en agua y dejarse reposar 48 horas.
En relación con el adecuado consumo promedio diario, Borjas expone que lo ideal es comer de dos a tres raciones semanales en el almuerzo, servidas como sopa. “La cantidad depende del comensal; pero como todo alimento debe consumirse de forma moderada”, aconseja. Se recomienda no ingerir carne junto con ellas, pues estos se erigen como uno de sus principales sustitutos en la pirámide nutricional.
En el caso de los niños, advierte que, independientemente de su presentación, no deben suministrarse antes del año de edad, “mucho menos el caldo; porque allí es donde quedan los nutrientes al hervir el grano”. Después de este límite es viable dárselos a comer licuados.
