Al bambú se le conoce como la planta de la buena suerte. Es resistente y flexible, además de ser ideal para crecer en la sombra dentro de la casa u oficina. Sus cuidados son muy sencillos para que luzca bello.
“En cuanto a sus necesidades de luz, puede aguantar perfectamente las sombras, porque él es quien iluminará los espacios con la armonía que genera. Lo más recomendable es que permanezca en un lugar de luminosidad intensa pero sin exponerse de forma directa a los rayos solares”, señaló la especialista en Feng Shui Andrea Garrido quien presenta unos útiles tips para que su permanencia en tus espacios sea más duradera:
La mayor precaución que tenemos que tomar de cara a su cultivo es su necesidad de agua. Tenemos que controlar bien la cantidad y el nivel de líquido en la que están sumergidas las varas.
Luz: es recomendable exponer la planta a luz intensa pero no directamente al sol. Si se mantiene en la sombra, las hojas se tornan amarillentas hasta secarse.
Agua: la cantidad de agua debe ser suficiente para cubrir las raíces. No es recomendable llenar el recipiente ya que se sumerge el tallo y podría causar pudrición. El agua debe cambiarse una o dos veces al mes.
Temperatura: se da bien en temperaturas que van desde los 15 a los 32ºC.
Abono: no requiere fertilizante pero si se observara poco crecimiento se puede utilizar fertilizante líquido nitrogenado una vez al mes colocando diez gotas directamente en el agua.
Plagas y enfermedades: esta plantas es poco susceptible a enfermedades, siempre y cuando no esté en contacto con otras plantas enfermas o en ambientes contaminados.
Multiplicación: cuando la planta presente en su base unos pequeños tallitos con un par de hojas, éstos pueden separarse para reproducir la planta. Estas estructuras se denominan brotes o hijos, y deben ser cortados con cuidado de modo que el corte quede sin rasgaduras. De este modo, la superficie del corte expuesto permitirá la absorción de agua, sin que exista descomposición. Los brotes nuevos deben ser puestos en agua con piedritas debido a que la presión que ejercen las piedras sobre el tallo estimulará la formación de raíces.