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Las várices pueden ocasionar diversos síntomas y dar lugar a complicaciones. Lo mejor, sobre todo si tienes factores de riesgo, es tomar medidas para prevenir su aparición.
Las várices son una alteración patológica, una dilatación del sistema venoso. Se manifiestan como unas venitas moradas que aparecen en la piel, especialmente en los miembros inferiores. Pueden resultar un verdadero problema de salud si no se tratan a tiempo, además de que resultan un poco molestas estéticamente.
En mayor frecuencia se presenta en mujeres y, aunque existen jóvenes que padecen de la patología, el mayor número de consultas se da en edades de entre los 30 y 45 años. Según la explicación de la especialista en flebología, Gabriela Uzcátegui, “esta patología tiene causas multifactoriales, sin embargo, la herencia tiene un papel muy importante, tanto, que llega ha alcanzar un 80% la predisposición genética”.
La debilidad de las válvulas que se encuentran dentro de la vena, impidiendo que la sangre circule hacia el corazón, devolviéndose y acumulándose, ocasionando la dilatación de la vena, también se puede generar por agentes ambientales, destacó la especialista.
Precisó Uzcátegui que, si bien la enfermedad es crónica, es perfectamente controlable. Es por ello que recomienda acudir a un médico especialista, cardiovascular o flebólogo, para determinar las terapias que se puedan aplicar. «El tratamiento va desde el uso de medicamentos, medias de compresión y escleroterapia. Esta última consiste en la aplicación de un producto químico que irrita las paredes interiores de la vena, de manera que ésta se cierre por sí misma, quedando como un cordón cicatrizado sin sangre en su interior y, por tanto, prácticamente invisible”.
Agentes ambientales
• Mujeres embarazadas. • Personas con sobrepeso. • Personas que sufren de estreñimiento. • Mucho tiempo de pie o sentado. • Utilizar mucha ropa ajustada. • Uso frecuente de tacones tipo aguja. • Sometimiento a altas temperaturas.