La decoración en blanco genera un efecto visual de amplitud en las estancias y proporciona una gran luminosidad además de aportar refinamiento y elegancia a los ambientes. “Este color además de su elegancia y simpleza, admite la combinación con cualquier otro color, a la vez que sirve de marco y destaque para detalles en colores vivos”, señaló a FACETAS la decoradora de interiores Marina Linares.
El blanco es un color frío, por tanto no debe emplearse puro en las zonas frías, es necesario matizarlo con otros tonos, que hagan contrastes.
También se pueden utilizar distintas texturas de blanco que le resten frialdad, como linos, pieles sintéticas, fieltros, que se utilizarán para alfombras, tapizados, cortinas y elementos decorativos como paneles de tela que aíslen de las paredes y tornen los ambientes más acogedores.
“Los pisos de maderas naturales combinan excelentemente con la decoración en blanco y aportan un elemento cálido al ambiente. Para restarle formalidad a los ambientes blancos podemos integrar muebles rústicos o de acabados envejecidos”, dijo Linares. Un dormitorio decorado con distintos tonos de blanco resulta un ambiente relajante. Se debe tener en cuenta que una habitación completamente blanca desviará la atención hacia los objetos ornamentales que en ella se encuentren, como una lámpara colgante, adornos de color, la alfombra, cojines o un cuadro.
