Como cada año, el contagio de la gripe aumenta en cada época de frío o cambios bruscos de temperatura. No existe un remedio infalible, por lo que todos los tratamientos están enfocados en aliviar sus síntomas.
En las personas sanas, la gripe dura de una a dos semanas, sin embargo, una mala atención puede repercutir en complicaciones serias como la neumonía.
Las medidas de prevención que recomienda el médico pediatra Nelson Méndez están enfocadas a eliminar o disminuir el contagio del virus. “Recuerda que el cuidado de la salud puede mantenerse con pequeños cambios de hábitos”, dijo.
La alimentación juega un papel destacado en la función del sistema inmunológico, encargado de protegernos frente a las infecciones. Y este sistema puede estimularse, previo a la enfermedad, mediante la alimentación con alimentos ricos en vitamina C como: naranja, mandarina, toronja, fresas, kiwis y con algunas verduras, pimientos o las coles.
“Existen además otros nutrientes, cuya deficiencia aumenta el riesgo de contraer infecciones. Uno de éstos es el selenio, presente en los huevos, los cereales, las legumbres, la carne y el pescado; o el zinc, cuyas fuentes alimentarias son el hígado, el queso curado, los mariscos, el huevo y los frutos secos”, explicó Méndez. Pero cuando la gripe ya se ha contraído, el tomar muchos líquidos tienen una función esencial, ya que en caso de fiebre, evitan la deshidratación y la sequedad de las mucosas y ayudan a eliminar toxinas presentes en el organismo. “Cuando se padece una gripe con malestar fuerte, hay que preparar alimentos variados y fáciles de digerir, que no sean muy grasos. Es ideal tener una dieta suave basada en carnes a la plancha, púres y sopas”, añadió Méndez.
Para quienes les gusta estar siempre activos y no quieren parar su rutina de ejercicios, el entrenador personal Gustavo Portillo refiere: “La respuesta a esta pregunta depende de los síntomas que tengas y de la cantidad de ejercicio que hagas. Como sucede con todo en la vida, el ejercicio puede ser benéfico cuando se hace en su justa medida, pero puede ser negativo cuando es excesivo”, dijo.
Es seguro hacer ejercicio cuando tus síntomas son leves y tolerables, como: estornudos, nariz que gotea o está congestionada, dolor de garganta. En cambio, no es conveniente cuando tus síntomas son más fuertes, como: congestión de pecho, tos, malestar estomacal, dolor de músculos, fatiga y fiebre. “Especialmente si haces ejercicio cuando tienes fiebre, puedes deshidratarte. Nadie con fiebre debe ejercitarse. La clave está en prestarle atención a tu cuerpo. Cuando tus síntomas son ligeros y te sientes bien ejercitando, continúa. Pero si te sientes mal a medida que continúas la actividad física, bájale al ritmo o simplemente para y vete a descansar”, añadió Portillo.
Los especialistas coinciden en que cuando tus síntomas son más fuertes y no tienes ni ánimo de levantarte para ir a la escuela o al trabajo, menos ánimo vas a tener para salir a trotar o a montar bicicleta. En ese caso tu cuerpo está pidiendo reposo y buena alimentación para recuperar las energías. Y, si se puede, muchos mimos para recuperar el ánimo.
Recomendaciones:
• Evite los cambios bruscos de temperatura y la permanencia en lugares donde haya mucha gente.
• Evite el contacto cercano con personas con tos y secreciones nasales.
• Mantenga la higiene de las manos (especialmente supervisar esto en los niños).
• Ventile los ambientes cerrados y evite fumar en ellos.
• Para evitar la propagación de los gérmenes al toser o estornudar, utilice pañuelos de papel o cúbrase con las mangas o puños y no con las manos.
• No comparta toallas, pañuelos u otros objetos personales que faciliten el contagio.
• En los lugares de trabajo, desinfecte además picaportes, mesa de trabajo, teléfonos, ratón y los teclados del ordenador entre otros.