Puede parecer algo sin importancia, pero lo cierto es que intentar contener el estornudo puede acarrear más de una consecuencia negativa. Se calcula que este mecanismo involuntario puede expulsar el aire a velocidades de 160 kilómetros por hora, de forma que intentar evitar su expulsión puede dejar algunas desagradables secuelas. “Para empezar, impedir el estornudo puede enviar las bacterias que iban a ser expulsadas a cavidades con mucosas o a los propios oídos, facilitando que se genere una infección. Además, el aumento de presión interna por el aire que no se elimina también puede provocar, en casos extremos, la fractura del cartílago nasal o incluso una hemorragia interna o una lesión auditiva. Así que es preferible dejar que el estornudo se desarrolle con naturalidad que después lamentarlo”, señaló el médico internista Julio Mendoza a FACETAS.
Expertos aconsejan que al momento de estornudar siempre conviene voltearse a un lado y estornudar en la manga, o taparse la boca con un pañuelo no de tela, sino desechable. Si es posible no utilicemos las manos para cubrirnos cuando estornudemos, pues de esa manera podemos contagiar a otros, en caso de haberlo hecho, inmediatamente debemos lavarnos las manos desde las uñas hasta las muñecas.
Por eso la próxima vez que se encuentre en un lugar público y sienta la necesidad de estornudar, ¡hágalo!, nunca contenga el estornudo, pero siempre tome medidas higiénicas, como las que hemos mencionado.
