La inclemencia del sol marabino que arropó las instalaciones de la pequeña liga Coquivacoa, en San Jacinto, no impidieron que más de 300 niños de diferentes categorías compartieran por un par de horas con los grandeligas José Pirela y Silvino Bracho, junto con los prospectos Julio Vivas y Javier Avendaño.
“Poder estar aquí con ustedes es una bendición”, expresó el “Águila Negra” al grupo de niños que estuvieron escuchando sus consejos y realizando preguntas sobre cómo llegó a las Grandes Ligas, en el 2014, con los Yanquis.
“Para estar donde yo estoy en este momento se requiere de mucha disciplina, constancia y trabajo. Nada de lo que tenemos nos lo dieron”, continuó. “Por ejemplo, yo nunca tuve la oportunidad de ver a uno de mis peloteros favoritos cerca como ustedes me tienen a mí hoy. Esto de verdad me emociona”.
Bracho también fue cercado por varios de los chamos quienes insistían en saber cómo lograba lanzar con tanta fuerza y control.