La nutricionista zuliana Alicia Villalobos fue diagnosticada con linfoma de Hodgkin esclerosis nodular, controlado. Su lucha ha sido con los alimentos y espera poder escribir un libro con todo su aprendizaje.
Luis Aguirre/ [email protected]/ Fotografías: Cortesía Pygma Studio
La zuliana Alicia Villalobos Montero antes de llegar a la tercera década la vida le preparó una pausa: Linfoma de Hodgkin esclerosis nodular, controlado. Ella empezó a presentar ganglios inflamado en el cuello, la clavícula y la axila. “Me sentía mal, con tos bronquial, seguido de prurito (picor en todo el cuerpo); además tuve insomnio, fiebre no muy alta. Ahí fue cuando fui al médico y me indicó una serie de exámenes hematológico, de tomografía y biopsia”. El 30 de diciembre del 2010 recibió el diagnóstico de la enfermedad en estadio III B. Ha vivido seis años entre quimioterapia inyectadas y orales, radioterapia, un trasplante de médula autologo (de sus propias células madres) y un trasplante de médula Aaogénico (de su hermana menor Rebeca Villalobos 100% compatible) e inmunoterapia. “Solo puedo decir que no ha sido un proceso fácil, entre altos y bajos debo confesar que es lo mejor que me ha pasado en la vida, porque me ha enseñado el verdadero valor de la vida. Lo más difícil de tener cáncer es manejar los miedos sobre la muerte, dejándome influenciar en varias ocasiones por las creencias”.
Su actitud siempre ha sido optimista y positiva ante cualquier momento difícil. Su fuente: “ Mi resiliencia, mi fe, mi capacidad de amar y sentirme amada, de llegar a los corazones siendo yo misma y auténtica, mi tenacidad, el perder la pena cuando se trata de lograr mis objetivos, el sentirme merecedora de recibir todas bendiciones que Dios tiene para mí”. En estos momentos reconoce que ha tenido que valerce de la bondad y la fortuna de contar con su familia y sus amigos. Además ha conocido muchas nuevas personas generosas y caritativas.
Lo más curioso que le ha ocurrido en estas circunstancias es descubrir a través de otros pacientes con cáncer que la vida es impermanente y hay que aceptarla tal cual. “Nadie tira la toalla fácilmente. Incluso, cuando tienes que batallar por buscar los medicamentos. Lo más duro es eso y la corrupción que existe dentro de las instituciones gubernamentales y entidades encargadas. Sin embargo, nunca falta quien te eche la mano… No todo es color de rosas, hay casos incluso que la enfermedad interfiere en las relaciones con la pareja y la familia, más allá de lo económico”.
Bajo ninguna circunstancia, recomienda Alicia, se debe abandonar el tratamiento. Lo dice porque conoce las estadísticas de las personas que por creer que ya no pueden sobrevivir se entregan y es el error más común.
“Otro factor que influye mucho es el desconocimiento de como alimentarse”, destaca Villalobos, quien es nutricionista y se ha convertido en especialista en el área. “Mi alimentación y metabolismo ha pasado por muchos cambios. Al inicio muchas personas opinan y quieren ayudar con la mejor intención. En Venezuela hay muchas creencias con brebajes y creo que los tomé casi todos. Siendo nutricionista sé que todo lo sintético, los embutidos, los productos lácteos y lo procesado; más lo que tiene alto contenido de grasa, azúcares, aditivos, preservativos, colorantes, harinas refinadas, entre otros alimentos, son dañinos para salud y generan radicales libres y acidez en el ph del cuerpo, que son condiciones óptimas para el crecimiento de las células cancerosas”. La mejor opción, a su juicio, es hacer un cambio en la dieta, y no necesariamente por tener un diagnóstico. Ella ha incorporando otros alimentos antioxidante como los vegetales, frutas, frutos secos, carnes blancas, huevo y en algunas ocasiones introducir algunos suplementos como el inmunex plus, el glutapak R y Ensure. “Aunque debo confesar que en algunas oportunidades por efectos propios de los esteroides y de las sesiones de sanación (quimioterapia) los sabores cambiaban y realmente me daba inapetencia y náuseas, por aquellos alimentos sanos que sabia debía consumir, y me permitía aquellos que me provocaran tratando de cuidar que fueran lo más nutritivo y saludables posible. También dejé la comida en la calle por prevención a contaminarme con cualquier parásito o bacteria”. A Alicia sus conocimientos son ganancias para concienciar sobre el efecto y la relación de cuerpo, mente y emociones. “Cuando tu cuerpo no responde a lo que realmente quieres hacer, por efectos secundarios a las sesiones de sanación (quimioterapia y radioterapia), hay que buscar herramientas que te proveen de un refugio de paz en todos los sentidos, sobretodo cuando debes enfrentar efectos secundarios propio de algunos tratamientos. En mi caso, lo he conseguido con la práctica milenaria de yoga y meditación. De hecho, mi doctor me dice, más yoga y menos medicinas.”.
También la motiva saberse hija de Dios, ver el amanecer cada día, respirar y compartir con sus seres queridos.
¿Qué es lo más imprescindible en tu vida?, se le pregunta y suspira: “Tener mis momentos de consentimiento para mi, amarme, vivir. Me gustaría tener un superpoder para hacerle ver a las personas lo maravillosa que es la vida, y no vale la pena cargarnos de tantas cosas negativas con las que envenenamos nuestra mente, cuerpo y alma porque, en definitiva, así seremos mas felices”.
Ella apuesta a que algún día se revele científicamente el verdadero origen del cáncer y por consiguiente su cura. Cree en el factor emocional como un gran influenciador a desequilibrar el cuerpo y reconoce el suyo: “el miedo paralizó mi vida sentimental y profesional”. Ahora solo está enfocada en cumplir sus sueños y metas. Su madre ha sido un pilar fundamental y lo ha sido desde que nació. “Eso lo valoro mucho”.
Si Alicia pudiera viajar al pasado le gustaría cambiar la forma en la que veía la vida, cambiándola a cómo la vive ahora. Además quiere casarse, tener hijos, una familia y viajar por el mundo. También tiene intenciones de escribir su historia post cáncer. “Muchas personas me han pedido, ya lo inicié, pero creo que necesito un editor (risas). En el libro destaca cómo algunas personas la juzgaban que siendo nutricionista había aumentado algunos kilos, pues ignoraban que tenía un tratamiento de cáncer. por eso resuelve un lema de vida: “Viviendo y sumando días a mi vida”.