Grupos a favor y en contra de la industria de la IA invirtieron millones en las elecciones del martes en Estados Unidos. El saldo fue desigual: varias de sus apuestas más caras perdieron.
Grupos políticos a favor y en contra de la industria de la inteligencia artificial gastaron millones de dólares para influir en las elecciones del martes y en el futuro de la regulación sobre IA en Estados Unidos. El resultado fue mixto: varias de las candidaturas más respaldadas terminaron perdiendo.
Millones invertidos, resultados desiguales
En el lado proindustria, dos comités de acción política enfocados en IA, American Mission y Building the Future, gastaron en conjunto 4,8 millones de dólares para respaldar a la aspirante al Senado por Carolina del Sur Darline Graham, quien perdió.
American Mission es el brazo de gasto republicano de Leading the Future, un grupo político más amplio respaldado por Greg Brockman, presidente de OpenAI, y por la firma de capital de riesgo Andreessen Horowitz.
Ese mismo comité también destinó más de 500.000 dólares a cada uno de los candidatos republicanos a la Cámara Aaron Flint, en Montana, y Laurie Buckhout, en Carolina del Norte. Ambos perdieron. En cambio, el brazo demócrata de Leading the Future, Think Big, tuvo mejor suerte al apoyar al representante Jared Moskowitz, de Florida, que obtuvo la reelección.
El bando regulador también quedó con saldo mixto
Los grupos que defienden mayores controles para la IA también registraron resultados irregulares. Public First, respaldado por Anthropic, apoyó a varios republicanos que perdieron a través de su comité afiliado, aunque tuvo más éxito con candidaturas demócratas.
Además, aportó 3 millones de dólares a un comité que respaldaba al senador estatal de California Scott Wiener, quien al momento de publicarse este texto encabezaba la contienda.
Por su parte, Guardrails Alliance, un grupo que busca volver políticamente costoso aceptar dinero de empresas de IA, gastó más de 1 millón de dólares en contra de dos candidatos que perdieron: el representante de California Jimmy Gomez y Aaron Flint, en Montana. También desembolsó 300.000 dólares para apoyar a Angela Gonzales-Torres, quien derrotó a Gomez.
Charlie Blaettler, director político de Guardrails Alliance, dijo que el objetivo de su organización es hacer que el dinero de la IA se vuelva políticamente tóxico. Según su planteamiento, ese tipo de gasto puede convertir a los patrocinadores en un lastre para sus propios candidatos.
La pelea de fondo sigue siendo si el Congreso debe establecer un marco nacional para la IA que desplace las leyes estatales, o si cada estado debe conservar capacidad para imponer sus propias salvaguardas.
Ni los grupos proindustria ni los defensores de mayores límites parecen dispuestos a ceder. Leading the Future dijo que seguirá gastando en las elecciones de 2028, mientras Guardrails Alliance aseguró que mantendrá su oposición a candidatos respaldados por la industria de la IA.
Blaettler también sostuvo que las campañas de Leading the Future rara vez hablan de IA de forma directa y prefieren enfocarse en temas populares para cada aspirante. En contraste, afirmó que Guardrails Alliance centra sus anuncios en quién recibe dinero de la industria.
El balance de estas campañas se dio en una elección atravesada por una ola demócrata más amplia, lo que dificulta aislar cuánto pesó el dinero vinculado a la IA. En ese mismo contexto, Elon Musk, quien según reportes destinó cerca de 500 millones de dólares a apoyar a republicanos en las legislativas, también vio caer a muchos de sus candidatos, como recordó Wired.
Lo que viene para la batalla por la IA
La disputa entre PACs proindustria y grupos favorables a mayores controles apunta ahora a la próxima gran pulseada: quién define las reglas sobre inteligencia artificial en el país y cuánto margen tendrán los estados para imponer restricciones propias.
Contenido redactado con asistencia de un LLM.