“Parasite”, un thriller que hace las veces de una sátira perversamente divertida sobre las luchas de clase, ha subido la apuesta en el Festival de Cine de Cannes, en donde el director surcoreano Bong Joon-ho está surgiendo como un fuerte competidor después de recibir impresionantes críticas.
Bong, quien estuvo en 2017 en Cannes con el filme producido por Netflix “Okja”, reveló una oscura y cómica exploración de las tensiones sociales en la cinta proyectada el martes por la noche.
Ambientada en la moderna Corea del Sur, la acción oscila entre un abarrotado sótano compartido por una familia de cuatro miembros, que tienen mala suerte y deben recurrir a la señal de Wi-Fi de sus vecinos, y la glamorosa mansión en la que consiguen trabajar para una familia adinerada.
Los espectadores se horrorizan y compadecen al mismo tiempo mientras los protagonistas alimentan la creencia de la madre adinerada de que su hijo es un genio del arte o está sometido al frío desprecio de su padre empresario.
