Es una de las pupilas del más grande coreógrafo de Venezuela: Vicente Nebrada. La artífice de las tres exitosas ediciones del Festival Viva la Danza, que primero fue Viva Nebrada. También es productora de cine, periodista egresada cum laude de la UCV, y ahora actriz. Pero, inevitablemente, Eloísa Maturén, en su lista de títulos se agrega el de esposa del maestro Gustavo Dudamel.
En gira por Venezuela para promocionar la película Liz en septiembre, en la que debuta en la actuación como una de las protagonistas, la ex bailarina, fue interceptada por una periodista que levantó una polvareda informativa al afirmar que Maturén confirmó su separación con el director de orquestas, más ayer, desde Los Ángeles, vía telefónica, ella negó estar separada del padre de su hijo Martín.
“Aprovecho para decir que lo que ocurrió con esa periodista fue bastante desafortunado porque yo en ningún momento le dije que nos estábamos separando. Ella colocó ese titular y se creó una matriz de opinión, pero no es el caso. Me gustaría que ella volviera a escuchar esa entrevista. Nosotros estamos juntos. Preferí no desmentir para no echar más leña al fuego, pero fue bastante incómodo”.
“En otro diario dije que no estoy separada y la gente dirá: ‘Pero bueno, esta mujer está loca, que un día dice que está separada y otro no’. Fue bastante raro. Pero bueno, forma parte de la vida pública”.
—¿Qué dijo el maestro Gustavo Dudamel de su trabajo en la película? ¿le incomodaron las escenas de intimidad? —Yo no estaba con él cuando la vio porque no quería condicionar su percepción. Pero me dijo que estaba muy contento. Se sorprendió porque no se lo esperaba. Él vio en algún momento algunas escenas que Fina compartió con nosotros, pero el resultado final lo entusiasmó. Y lloró mucho.
—Ha referido que le costó más las escenas de sexo con Luis Gerónimo Abreu que los besos con Patricia Velásquez, ¿por qué? —No es el tema del desnudo, de hecho no hay desnudos totales. Sino que con Patricia tengo confianza porque es mi amiga desde hace tiempo y había una camaradería que hizo todo más sencillo. En cambio a Luis Gerónimo Abreu lo conocí el mismo día que llegó al set para grabar esa escena. Son esas cosas que le pasan a los actores. Aunque lo acababa de conocer, tenía que conectarme con él y dejar en la pantalla la sensación de que habíamos vivido juntos.
—Dijo en la rueda de prensa de “Liz” que le encantaría trabajar en una biopic de Vicente Nebrada. Ya que ha trabajado como productora para Alberto Arbelo y Jonathan Reverón, ¿con cuál de los dos emprendería ese proyecto? —¡Esa es una idea extraordinaria! Si lo llego hacer te doy el copyright (registro de autor) —desató la risa—. Creo que lo haría con los dos. Pero yo sería bastante afortunada si Jonathan Reverón estaría interesado en ese proyecto porque él ahora mismo está haciendo un documental de la maestra Margot Benacerraf que se llama Madame Cinema, e hizo el de Scanonne. Ya él está inclinado por destacar a esos grandes personajes que han marcado la más bella historia del país.
—Usted ha organizado tres ediciones del Festival Viva la Danza (que primero fue Viva Nebrada), ¿Cómo evalúa que el Ballet Teresa Carreño no tenga un espectáculo completo de Nebrada? —Ellos montan todos los años el Cascanueces, Doble corchea y otras. Me consta que la compañía ha hecho un esfuerzo importante para tener obras de Vicente en el repertorio, pero todas son grandes, requieren movilizar la compañía completa y las escenas son largas, difíciles para llevar de gira. La compañía está viviendo momentos de cambio y yo espero y aspiro que las obras de Vicente siempre se mantengan en el repertorio porque es trascendente no solo para los bailarines de hoy, sino para los bailarines en formación y la audiencia.
—Manifestó que Eva tendría un arco de transformación , ¿pero no se ve a la mujer conflictuada por un nuevo gusto sexual, ¿por qué? —El arco de transformación de Eva no tiene que ver con su sexualidad, sino con el vivir desde la culpa porque no pudo hacer nada para salvar a su hijo, que murió de cáncer. Pero a través de ese acto de amor con Liz (Patricia Velásquez), al ayudarla a morir, experimenta la redención. No se sabe si más adelante estará con un hombre o una mujer. La experiencia homosexual le permitió vivir el amor y cerrar el círculo al liberar a alguien de los estragos del cáncer. Yo no creo que necesariamente Eva sea gay —aunque eso no queda explícito en el filme— creo que ella encontró el amor más allá del género.