Si una semilla cae en tierra buena da frutos, solía decir el recordado padre Vílchez refiriéndose a la parábola del sembrador, y durante casi medio siglo, la agrupación gaitera Los Zagalines forma parte de esa cosecha espiritual que el sacerdote legó en San Francisco, al sur de Maracaibo.
Justo hace dos años, el 30 de agosto de 2013, fallecía en el municipio donde se convirtió en sembrador a través del sacerdocio, Monseñor Luis Guillermo Vílchez. Y, hoy, los niños y jóvenes que integran a Los Zagalines lo honran continuando con lo que mejor saben hacer, ¡gaita! Cumplen 45 años de trayectoria artística y para ellos el género pascuero sigue siendo expresión de sentimientos, de historias, de vivencias.
Desde su llegada a los escenarios en los años 70 se convirtieron en todo un “boom”. No existía una agrupación integrada completamente por niños y jóvenes que cantara gaitas, ¡y de qué manera! Rememora Luis Germán Briceño “El Catire Machete”, y quien fue uno de sus primeros integrantes. “Yo tenía 10 años y cantaba en el coro de la parroquia San Juan Bautista. No sabía nada de música, pero allí aprendí a amar nuestras tradiciones, lo que le recomiendo a cualquier niño para que cante con el corazón”, dijo Briceño, hoy de 53 años. La agrupación gaitera, ya con producción discográfica, nació para las navidades de 1972, pero desde 1970 (año que se toma para celebrar su aniversario), comenzó a cantar en la iglesia como parte del coro. Sus primeros integrantes fueron (solistas) Xiomara y Yumín Quiróz, Nelly Ávila, Alberto León, Luis Germán Briceño, Ender Soto y Tubalcaín Morán. Los cuatristas eran Santiago Soto y Juan Carlos Villasmil. Como charrasqueros se desempeñaron Alberto Bohórquez y Ney Soto, mientras que José Luis Briceño, Aric Quiróz y José Villalobos destacaban como tamboreros y Valmore Albornoz y Omar Quiróz como furreros.
