Desde la madrugada de este domingo 14 de junio florecen orquídeas musicales en el cielo. El creador de ese ritmo llamado como la flor nacional venezolana, Hugo César Blanco Manzo, partió desde la madrugada de ayer a sembrar su música amorosa en el jardín celestial.
“Se fue tranquilo”, musitó Alexis Torres, músico y amigo cercano del autor del Burrito sabanero, miembro del grupo Ña Carmen, también creado por uno de los más destacados compositores, arreglistas, productores y director musical que fue Blanco, amén de ser considerado un prodigio mundial del arpa, que aprendió a rasgar de oído a sus 15 años, y con un instrumento prestado, según lo reseña la biografía de la Sociedad de Autores de Venezuela, Sacven.
“Será velado en el Cementerio del Este a partir del martes, en espera de dos de sus hijos que están en el exterior. Fue a las 3:00 am cuando descansó”, precisó y dejó fugar un suspiro su amigo Torres en la tarde de ayer en la Clínica de El Paraíso Caracas, donde todavía estaba el cuerpo del creador de Moliendo café, y suspiraba tras referirse a lo mucho que sufrió el maestro con sus padecimientos renales.
El mismo lamento dejó fluir la cantante María Teresa Chacín: “Creo que ya descansó. Era terrible verlo así. Tenemos que entender que se nos ha ido uno de los compositores más importantes del siglo XX en la música popular venezolana. Moliendo café, junto con Ansiedad y Caballo viejo, son las canciones más internacionales de nuestro país. Incluso el Burrito sabanero se escucha en muchas partes. Mi hija vive en México y allá se escucha. Mi nieta dice: ‘Esa canción la escribió un amigo de mi Mamama’. Porque yo comencé en el Liceo Aplicación de Caracas cantando en el Conjunto Típico que creó él, y cuando salió me dejó a mí cantando allí”.
La cantante Cristina Maica fue una de las primeras en informar a través de twitter sobre el fallecimiento del maestro y compungida compartió con PANORAMA: “Estoy muy triste. Pude conocer al maestro Blanco muy de cerca grabando con él mis producciones”.
“Parte de mi carrera se la debo a él, la mayoría de mis éxitos los escribió él: De Guayabo en guayabo, La vecina y la Apureña, son de él —se manifestó agradecida Maica—. Me deja un gran legado y el compromiso de seguir cultivando nuestra música nacional”.
Bettsimar Díaz, hija del maestro Simón Díaz, también rememoró canciones: “Por Elba, El Superbloque, El peine, El cantante, son apenas algunos de los muchos éxitos que compartieron Hugo Blanco y papá. Además de todos los discos iniciales de gaita que hicieron juntos y que luego el maestro Blanco continuó con Joselo. A eso hay que agregar que también compartieron en el cine, porque ellos dos junto con Lila Morillo hicieron la película Isla de Sal.
“Lo más importantes es que Venezuela le dio la vuelta al mundo gracias a las canciones de Hugo Blanco —apuntó Bettsimar—. Es un clásico popular universal y por eso es imortal”.