La comunicadora venezolano-estadounidense convirtió siete años de entrevistas en un libro donde cruza su historia personal con más de 300 conversaciones.
Erika de la Vega transformó siete años de su pódcast En defensa propia en un libro que une su historia personal con fragmentos de más de 300 entrevistas realizadas desde 2019. La comunicadora venezolana habló del proyecto como un ejercicio de reinvención y de búsqueda interior tras su mudanza a Estados Unidos.
Un archivo de más de 300 entrevistas llevado al papel
De la Vega explicó que el libro nació de un archivo demasiado amplio como para entrar completo en una sola obra. Dijo que la selección no tuvo un corte definitivo, sino una decisión de ir armando una estructura temática para ordenar el material acumulado durante años.
En vez de dedicar capítulos a una entrevista por separado, optó por agrupar las conversaciones por ejes como el diálogo interno, la voz tóxica y la sororidad entre mujeres. Esa forma de edición le permitió cruzar testimonios de invitadas y entrevistados de perfiles distintos dentro de un mismo capítulo.
Entre los nombres que aparecen en ese tejido de voces están Marián Rojas Estapé, Mario Alonso Puig, Margarita Pasos, Joe Dispenza, Walter Riso e Isabella Santo Domingo, quien fue la primera invitada del pódcast cuando comenzó en 2019.
La mudanza a Estados Unidos y la búsqueda de identidad
La conductora contó que su carrera se forjó primero en la radio y la televisión de Venezuela, antes de mudarse a Estados Unidos. Ese cambio, afirmó, le abrió oportunidades, pero también la obligó a revisar quién era y cómo se definía más allá del reconocimiento externo.
De la Vega admitió que durante años sostuvo su identidad en la validación de otros y que tardó en darle espacio a su propia mirada. En el proceso de escribir el libro, dijo, terminó entendiendo que su llamado “sueño americano” no estaba solo fuera, sino también dentro de sí misma.
La autora señaló que el trabajo le tomó cuatro años, en parte porque el pódcast seguía generando contenido nuevo mientras avanzaba la escritura. También explicó que la pandemia le cambió la forma de conversar, al obligarla a pasar de los encuentros presenciales a las videollamadas por Zoom.
Al final, resumió el sentido del libro como una reflexión sobre la vulnerabilidad, la identidad y la posibilidad de diseñar una vida propia. De la Vega no descartó además que el proyecto continúe en nuevos tomos, porque todavía quedó mucho material fuera de esta primera entrega.
Contenido redactado con asistencia de un LLM.