“A mí, por lo menos, me ha sucedido varias veces. Y es porque en estas tierras nuestras, de impresionante silencio y trágica soledad, se siente que todavía no ha terminado el día sexto del Génesis, y que aún circula por ellas el soplo creador. Y por eso las llamo las tierras de Dios”, así invoca a la divinidad este versado escritor venezolano: Rómulo Gallegos. Este jueves, 2 de agosto se conmemoran 134 años del nacimiento de quien fuera uno de los más importantes escritores del siglo XX.
Rómulo Gallegos, nació el 2 de agosto de 1884. Desde muy joven mostró interés por la literatura, en 1909 sus ensayos, obras de teatro y cuentos se publicaban en las revistas La Alborada y El Cojo Ilustrado.
Gallegos fue el autor de la novela ‘Doña Bárbara’ que se convirtió en clásico de la literatura hispanoamericana. Se destacó como: dramaturgo, periodista, ensayista educador, político y Presidente de la República de Venezuela en 1948.
Acá compartimos algunas de sus frases célebres:
“Siempre es bueno cuando se tienen amores ausentarse por algún tiempo. Así podemos cerciorarnos de si es cariño efectivo el que nos tienen o es capricho pasajero”.
“La llanura es bella y terrible, a la vez; en ella caben holgadamente, hermosa vida y muerte atroz”.
“No aceptes nunca como compañero de viaje a quien no conozcas como a tus manos”.
“No le sorprenda, joven, que yo le hable así, pues hay una porción del pensamiento que llamamos propio y que sólo nos pertenece como el aire que envuelve nuestro planeta”.
“Las cosas vuelven al lugar de donde salieron”.
“A mí, por lo menos, me ha sucedido varias veces. Y es porque en estas tierras nuestras, de impresionante silencio y trágica soledad, se siente que todavía no ha terminado el día sexto del Génesis, y que aún circula por ellas el soplo creador. Y por eso las llamo las tierras de Dios”.
“Todo horizonte, todo caminos. Marisela: rescatada de la barbarie por virtud del amor y de la voluntad civilizadora”.
“Caminos circulares de la selva, una sola bóveda verde, movimiento cósmico, un eterno retorno en la renovación vegetal”.
“Bien vale la pena sufrir contratiempos y penalidades en mi caso, desconocimiento de derecho legítimo y privación del goce de la Patria- si al cabo de ello, un buen día nos sale un rasgo de nobleza humana que nos restituya la fe que hayamos perdido”.
“Utilizo un lenguaje directo. El circunloquio elusivo del franco confrontamiento de los problemas no se compagina con mi temperamento”.