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Chris Hemsworth: «No puedo condenar a Snowden»

El actor australiano Chris Hemsworth, mundialmente conocido por su papel de Thor, habló en exclusiva con PANORAMA de sus próximos estrenos y de cómo lidia con su apariencia física para madurar su carrera en Hollywood. Admite que debe tomar un curso de español y que reencarnaría en la vida de Harrison Ford.  

 

Chris Hemsworth entra a la habitación, que Universal Pictures dispuso  para la entrevista, sin hacer mucho ruido ni protocolo. Saluda cordialmente. Al parecer,  ser catalogado el “hombre más sexy del mundo” por la revista People, lo llena de prejuicios. En la sala, las mujeres no paran de hablar sobre su atractivo físico y develan que muchos actores en pantalla lucen perfectos y en persona se les cae el maquillaje. En el caso del protagonista de “Thor” el mito desaparece.  

Nació galán en las series de televisión y hoy le pone cara a “Blackhat”, una historia que expone el  terrorismo cibernético como nueva forma de guerra del siglo XXI. Él  continúa en la búsqueda de una madurez actoral. Apenas tiene una década en el ruedo. Cuando debutó en el cine, en el fugaz papel del padre del capitán del U.S.S. Enterprise, James T. Kirk, en la última entrega de “Viaje a las estrellas” (2009), demostró tener madera de galán. Ese mismo año, trabajó junto con Milla Jovovich y Steve Zahn en el thriller “A perfect gateway”. En “Ca$h” (2010) logró el papel principal junto con Sean Bean, y en “Red dawn” (2010).  

 

El  2015, en voz del actor australiano, quien se relaja en su silla en el hotel Four Seasons de Beverly Hills, es un año movido.  A dos meses de la anticipada secuela “Los Vengadores: La era de Ultrón”, donde vuelve a interpretar al Dios nórdico, Hemsworth también se prepara para  capitanear “En el corazón del océano”, una odisea de la vida real que sirvió de inspiración al clásico literario Moby Dick. 

 —¿Se imaginó que el éxito le llegaría fácil por su sola apariencia física? —Siempre hay dos lados de mi cerebro, uno motivado a la idea de lograrlo en esta industria y otro que me dice: ‘No, de ninguna manera’. Y eso sigue pasando, lo cual es bueno. Ese temor me ayuda a superarme, a vencer la timidez y tener más confianza en mí mismo. Lo aplico a la hora de elegir otro tipo de papeles.

 —¿Le cuesta lograr la diversidad? —Por un tiempo, me costó. Después de la primera ‘Thor’ noté que mi mánager y agentes me ‘pichaban’ proyectos con los mismos papeles heroicos. Luego llegó el cineasta Ron Howard y me ofreció el rol del piloto de carreras James Hunt en ‘Rush’. De verdad quise hacer esa película para mostrar algo diferente. Fue una decisión consciente, me aburre hacer lo mismo todo el tiempo. Cuando termino una película me quiero olvidar del personaje y buscar algo nuevo que me vuelva a inspirar.

 

 —Pero con solo ver el trailer de “Blackhat” ya se le ve corriendo con la camisa desabotonada…

—Bueno, hacía bastante calor en Hong Kong (risas). ¿Qué te puedo decir?

 —¿Qué le llamo la atención de interpretar a un hacker? —Una vez que te sumerges a ese mundo, el cibernético, descubres que se trata de un área muy gris. Si eres “whitehat” (hacker bueno) o “blackhat” (malo) no hay diferencia alguna, cada quien piensa que está haciendo lo correcto. Todos tienen un compás moral que se dirige en direcciones opuestas. Por ejemplo, Hathaway, mi personaje, es un individuo que hizo algo ilegal, pero piensa que lo hace por una buena causa; no está atacando a un individuo directamente sino al sistema.

 —Justifica a personas que se pasean por esa delgada línea… —No del todo. Si todos tuviéramos esa actitud nos olvidamos y mandamos todo al diablo. Para ser honesto, no he indagado tanto para condenar o justificar a alguien como Edward Snowden, ¿sabes? En cada argumento, a favor o en contra, te hacen pensar que sí, que hay que divulgar cualquier tipo de información sensible. Pero luego hay basamentos donde te convences que es peligroso saber ese tipo de información. Es una contradicción constante.

 —Tuvo la oportunidad de conocer a criminales, ¿le intimidaron?

—Un poco. Después de todo, llegué con el cabello recogido, con una cola, porque todavía estaba filmando “Thor 2”. Recibí algunos gritos e insultos. Tal vez me llamaron “Papachongo” (risas). Fue en ese momento que entendí que en verdad era “el hombre más sexy del mundo” (risas).

 —¿Aprendió a infiltrarse en la red y hacer travesuras? —Tuve una instrucción general sobre cómo operan los sistemas. Mucho tecnicismo. Tres meses antes del rodaje ya no quería saber nada de computadoras. Pero esa saturación la auspició el propio Michael Mann para mostrar a mi personaje como un natural frente al teclado. Luego están las escenas de acción, que nos tomó semanas ensayar. Al final, casi te sientes adicto a ese ritmo de trabajo. Es el tipo de energía que se crea, además, cuando filmas en ciudades y locaciones reales en Asia, como Hong Kong, donde la tecnología se conjuga con la cotidianidad de su gente bajo las luces de neón.

 —Con tan apretada agenda de trabajo entre proyectos, ¿cuándo se dedica a su vida familiar? —Al principio viajaba mucho con mis hijos a donde me tocara filmar. Cuando son bebés no saben lo que pasa, pero mi hija que ya tiene de dos años y medio ya pregunta por mí cuando no estoy en casa. No quiero hacer eso frecuentemente. Los traigo conmigo cuando puedo, o sino me ausento por unas semanas y regreso con ellos por un buen tiempo. Pero es muy injusto trasladarlos entre sets, aviones y diferentes países.

 —Su esposa, la española Elsa Pataky, le ha enseñado hablar el idioma? —“Mierda” (risas). Entiendo las palabras cuando escucho las conversaciones, pero todavía me falta hablarlo. Lo que diga puede sonar irrelevante. Debería saber más. Pero ya me aprendí una frase nueva hoy: “Soy un papachongo” (risas).

 —Si reencarnaría en la vida de otro actor, ¿cuál escogería? —El de Harrison Ford. Eso sería muy afortunado. Adoro lo que hacen George Clooney, Matt Damon y Brad Pitt desde un punto de vista de su personalidad. Hacen una película para el estudio y luego hacen una obra personal, sin dejarse de divertir en ninguna de ellas. Quiero tener la libertad de hacer lo que Leonardo DiCaprio está haciendo, que es trabajar con todos los talentos más importantes.

 

 —Repite con Ron Howard en “En el corazón del océano”. Ya pasó por la escuela Michael Mann. ¿Quién más sigue en la lista?  —Christopher Nolan, Martin Scorsese, Steven Spielberg, Ridley Scott… casi todos los directores en Hollywood. Con Howard surgió una buena sinergia. Estoy anticipando lo que el público dirá de ‘En el corazón del océano’, que combina drama con aventura en alta mar. Es un filme centrado en sus personajes, con miedos y tenacidad a la hora de asumir un liderazgo frente a la adversidad.

 —Y de “Avengers 2”, ¿qué adelanta? —Será más oscura que la anterior en cuanto a tono, pero no puedo decir más.

 

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