Jean Georges Noverre nació el 29 de abril de 1727 en Francia, y es en homenaje a este maestro que revolucionó los principios que regían el arte coreográfico en su época que la UNESCO decreta la fecha de su nacimiento como el Día Internacional de la Danza. Su padre se lo confió para su formación al gran maestro Louis Dupré (1697-1774), bailarín noble de extraordinarias condiciones para su época. A su entender el ballet tendía que ser un arte organizado, antes que una distracción frívola y confusa. Había que empezar por suprimir las caretas, los corsets, los miriñaques, las pelucas y buscar las formas naturales. Maestro, coreógrafo y gran teórico de la danza publica en el año 1760 su célebre libro Cartas sobre la danza y los ballets, dedicado al duque de Wurtember.
Esta es una obra fundamental por su profundo contenido de cambio, propuesta de ruptura con reglas que eran rígidas y que, debido al carácter monárquico del régimen imperante, despertaron sentimientos de rechazo y envidia de sus contemporáneos, sobre todo en su Francia natal.
Grandes bailarinas fueron sus alumnas: María Salé (1707-1756), María Ana Cupis de Camargo (1710 -1770), María Magdalena Guimard (1743-1816), María Allard (1742-1802). Los hombres del siglo XVIII no tenían las destrezas de las mujeres, pero se destacaron bailarines como Augusto Vestris (1728-1808) y Gaetano Vestris (1760-1842) quienes supieron aprovechar muy bien las enseñanzas del maestro. Asimismo Jean Dauverbal (1742-1806), toma las ideas de Noverre y es quien crea el primer ballet que llega hasta nuestros días La fille mal gardée ( La niña mal custodiada), en el cual los temas ya no son de carácter mitológico sino que ahora son los hombres comunes quienes cuentan la historia. Las ideas de Noverre se internacionalizan y las fronteras se ensanchan, y así llegan hasta nuestros días estas reformas que han sido retomadas sucesivamente por otros artistas y dirigentes de la danza, haciendo énfasis que este arte de tener vigencia, contemporaneidad, estar ligado a nuestras raíces culturales y muy cerca del hombre común de nuestro tiempo. La danza debe rodearse de las demás artes para enriquecer su lenguaje, su propuesta debe tener una función social profunda, sin artificios que nada aportan al arte en general. Jean Georges Noverre muere el 19 de octubre de 1810.