La XXX Cumbre Iberoamericana, reunida este miércoles y jueves en Madrid, llegó a un principio de acuerdo sobre una declaración conjunta de mínimos después de una negociación atravesada por la brecha ideológica entre varios gobiernos participantes.
Un acuerdo básico tras varias ausencias
España, anfitriona de esta edición, consiguió encauzar un texto que ahora deberá ser ratificado por los jefes de las delegaciones de los 22 países de lengua española o portuguesa de Europa y América. La cita quedó además marcada por ausencias previstas de mandatarios progresistas como Claudia Sheinbaum y Luiz Inácio Lula da Silva.
La sombra de Cuenca sigue presente
El entendimiento cobra relevancia porque la anterior cumbre, celebrada en Cuenca, en Ecuador, terminó por primera vez en 33 años sin una declaración final. En Madrid, al menos, los negociadores lograron evitar ese desenlace y dejar sobre la mesa un texto de mínimos.





