La Generalitat de Cataluña impulsa el regreso de la foca monje al Mediterráneo, con la idea de trasladar ejemplares desde África y reintroducirlos en enclaves de la Costa Brava a partir de 2027. El plan, que se enmarca en un programa de reintroducción de especies, busca recuperar una especie desaparecida de esas costas hace más de medio siglo.
El proyecto se apoya en la colonia de Cabo Blanco, en la costa atlántica entre Mauritania y el Sáhara Occidental, uno de los principales refugios de la especie. También contempla reforzar otras poblaciones atlánticas y favorecer el intercambio genético con poblaciones del Mediterráneo oriental.
Una especie que desapareció de la costa catalana
La foca monje del Mediterráneo, Monachus monachus, habitó antiguamente el litoral catalán, pero fue desapareciendo durante el siglo XX por la caza, las capturas accidentales, la persecución de pescadores y la transformación de la costa. Uno de los últimos avistamientos documentados en el cabo de Creus se produjo en 1973, entre Roses y Cadaqués.
Jordi Sargatal, secretario de Transición Ecológica, lleva más de veinte años defendiendo la recuperación de la especie y plantea reactivar el proyecto en 2027, con el cabo de Creus y la isla de Cabrera entre los lugares considerados. La estrategia también apunta a crear nuevas poblaciones reproductoras para reducir el riesgo de que una enfermedad o una catástrofe ambiental golpee a una parte importante de los ejemplares supervivientes.
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza calcula que sobreviven entre 800 y 1.000 individuos y rebajó en 2023 su categoría mundial de amenaza de “En peligro” a “Vulnerable”.
Los ayuntamientos de la Costa Brava rechazan el plan

La oposición más firme ha salido de El Port de la Selva y de Cadaqués. En el primer caso, el ayuntamiento y la cofradía de pescadores advierten de que un ejemplar adulto puede consumir hasta 30 kilos de pescado al día, una cifra que el propio consistorio compara con las capturas de una embarcación durante una semana.
En Cadaqués, el rechazo se centra en la posibilidad de instalar un recinto experimental en Cala Jugadora, dentro del Parque Natural del Cap de Creus. El consistorio sostiene que la propuesta podría afectar a tres calas y exigir cambios en el Plan Rector de Uso y Gestión del parque, con restricciones a la navegación, el fondeo y el acceso a pie.
La alcaldesa Pia Seriñana ha denunciado que conocieron los detalles por los medios de comunicación y pide paralizar los trámites hasta contar con información formal y un acuerdo con los sectores afectados. El municipio alega que las limitaciones perjudicarían a la pesca profesional, las empresas náuticas, los centros de buceo y el turismo.
Por ahora, la iniciativa sigue en fase preliminar y no tiene una fecha definitiva para la liberación de los animales. Ante las resistencias locales, Sargatal ha planteado estudiar otros emplazamientos próximos a Portbou.
Claves
- —La Generalitat quiere reintroducir la foca monje en la Costa Brava a partir de 2027.
- —El plan prevé traer ejemplares desde la colonia de Cabo Blanco, entre Mauritania y el Sáhara Occidental.
- —El Port de la Selva y Cadaqués rechazan la iniciativa por su impacto sobre la pesca y el uso del litoral.
La recuperación de la foca monje abre así una disputa entre conservación y actividad económica en una franja del litoral que, medio siglo después de sus últimos avistamientos, sigue sin resolver qué peso tendrá cada uso del mar.



