Un sacerdote ofició misa con un casco amarillo de construcción mientras un crucifijo de gran tamaño permanecía sujeto con cadenas a una pared del templo. La escena ocurrió en Ecuador y fue transmitida en vivo.
La medida fue planteada como una protesta satírica y preventiva ante el deterioro de la infraestructura parroquial y la falta de mantenimiento. La comunidad aseguró la imagen religiosa a la estructura y el sacerdote usó el casco como protección.
La acción se produjo después de que el sacerdote Patricio Sánchez Molinari muriera el 17 de octubre en Guayaquil, Ecuador, al caerle encima un crucifijo de madera mientras predicaba durante una transmisión en directo.





