El programa amplía su alcance a 700.000 jóvenes y ya comenzó a repartir el primer pago. Los testimonios muestran cómo usan el incentivo para estudiar, ayudar en casa y ganar experiencia.
El programa Jóvenes en Acción inició una nueva etapa con la promesa de abrir espacio a más jóvenes en el mercado laboral y reforzar su formación. Quienes participaron antes ya habían sido 75.000 en 2024; ahora la cobertura sube a 700.000, según el reporte difundido sobre el plan.
Los nuevos participantes ya recibieron el primer pago de 400 dólares y hasta mañana recibirán los detalles del lugar y las actividades asignados. La experiencia previa dejó labores administrativas, jurídicas, de talento humano, tecnología y mantenimiento en dependencias educativas y deportivas.
Cómo usan el incentivo para estudiar y sostener sus hogares
Varios beneficiarios contaron que el apoyo económico les ayudó a cubrir estudios, transporte, materiales, libros y gastos de la casa. En algunos casos, además, sirvió para apoyar a sus madres o completar pagos pendientes de servicios, alimentación y alquiler.
Marcos Merchán Suárez, bachiller de 18 años, trabajó en la institución Campos Coello, en la Atarazana, donde organizó registros históricos, actas de grado, certificados y calificaciones. Emily Romero Reyes, de 24 años, cumplió tareas parecidas en el mismo plantel y también tomó informes de asistencia y retrasos de alumnos.
En el Distrito Educativo 09D24, en Durán, Damaris Andrade Alulema, de 18 años, atendió usuarios, canalizó trámites y elaboró archivos en programas informáticos. Alejandra Pinargote, por su parte, se desempeñó en atención ciudadana y jurídica mientras costeaba libros e implementos de su carrera en Biotecnología.
Oficinas, archivos y tareas técnicas en planteles y distritos educativos
El programa también llevó a jóvenes a áreas jurídicas, de talento humano y tecnología. Elkin Burgos Bustamante, de 20 años, trabajó en la elaboración de documentos y contratos, además de cargar archivos sobre situaciones presentadas en colegios. Javier Torres Espinoza, de 19 años, archivó y digitalizó hojas de vida de docentes, y apoyó en la atención al público sobre traslados, jubilaciones y trámites educativos.
En tecnología, Erick Castillo Vaque, de 19 años, asistió en la revisión de computadoras, mantenimiento de equipos y recuperación de acceso a plataformas institucionales. Alan Chávez Reyes, de 19 años, ayudó en la revisión de asistencias y calificaciones, la organización de documentos para abanderados y el almacenamiento de productos de alimentación escolar.
Experiencias que también sirvieron para salir de apuros
Jenny Mendoza Galindo, de 28 años, dijo que entró al plan para conseguir ingresos adicionales y pagar cuotas bancarias relacionadas con mejoras en su negocio de asadero. Trabajó en la Unidad Educativa Fiscal Víctor Hugo Mora, en La Florida, donde recopiló calificaciones, organizó información académica y realizó labores de mantenimiento.
Dagmar Costa Paredes estuvo asignada a la Liga Cantonal de Durán, donde colaboró en tareas de mantenimiento de áreas e instrumentos deportivos. Su caso se sumó al de otros jóvenes que ven en la siguiente etapa la posibilidad de seguir estudiando, conseguir empleo fijo y sostener sus hogares mientras ganan experiencia laboral.
Contenido redactado con asistencia de un LLM.