Stellar prevé activar Bell, también conocido como Protocolo 30, en su red principal el 23 de noviembre de 2026. La fecha fue difundida en una publicación de Stellar y corresponde a un despliegue planificado, no a un cambio ya operativo.

La red, descrita por la propia empresa como una plataforma para crear y enviar activos digitales en su descripción de Stellar, busca con Bell ampliar las posibilidades de las cuentas inteligentes para empresas y preparar bases técnicas para futuras firmas digitales cuánticamente seguras.

Una actualización centrada en cuentas inteligentes

El calendario divulgado ubica a Bell como una actualización de la red, con énfasis en herramientas de gestión más flexibles para aplicaciones empresariales. El material disponible no detalla qué mecanismos concretos incorporará ni ofrece métricas para estimar su impacto.

Tampoco identifica empresas que hayan confirmado su adopción ni precisa cuándo los desarrolladores integrarán las nuevas capacidades. Por ahora, lo que existe es una fecha prevista de activación y una promesa técnica aún pendiente de comprobarse en uso real.

Preparación cuántica sin garantía de resistencia total

El otro objetivo atribuido a Bell es sentar bases para futuras firmas digitales cuánticamente seguras. Ese punto apunta a una evolución de largo plazo frente a posibles desafíos de la computación cuántica sobre sistemas criptográficos actuales.

Pero la información difundida no dice que Stellar vaya a sustituir de inmediato sus mecanismos de seguridad ni presenta una implementación completa de protección cuántica. La actualización, en ese sentido, no equivale a una red plenamente resistente desde el día de su activación.

La distinción es clave: preparar la infraestructura no es lo mismo que desplegar una solución cerrada. Bell aparece así como un paso anunciado, con alcance técnico todavía por materializarse tras el 23 de noviembre de 2026.