Shayne Coplan, fundador y CEO de Polymarket, utilizó fondos de la empresa para vuelos en jets privados, alquiler de apartamentos y otros gastos cuando la plataforma aún no generaba ingresos, según un reporte de Bloomberg. La compañía sostuvo que esos viajes estaban vinculados al negocio y que el ejecutivo reveló los desembolsos por iniciativa propia; luego reembolsó el dinero tras la presión de Founders Fund.
El caso volvió a poner bajo la lupa la disciplina financiera de la empresa, en un momento en que Polymarket ha atraído capital de alto perfil y enfrenta mayores exigencias de gobernanza. El material difundido por Bloomberg también recoge que inversores reclamaron controles más estrictos y cambios en la conducción de la compañía.
Los gastos que desataron el reclamo de los inversores
De acuerdo con Bloomberg, Founders Fund pidió a Coplan que devolviera el dinero y exigió controles financieros más estrictos antes de avanzar con otra inversión. La presión llegó en una etapa temprana de la empresa, cuando todavía no tenía ingresos, un contexto que hizo más sensibles los cargos a fondos corporativos.
Polymarket afirmó que los vuelos privados estaban relacionados con actividades del negocio y que el propio Coplan informó los gastos de forma proactiva. La compañía también señaló que el monto reembolsado era inferior al salario anual de un ingeniero de software, aunque el reporte no precisó una cifra exacta del reintegro.
Un portavoz de la empresa añadió que Coplan no cobraba salario al principio y que vivía en un dormitorio dentro de la oficina de Polymarket. Esa explicación corporativa forma parte de la defensa de la compañía, pero no borra la discusión sobre la separación entre gastos personales y operativos.
Después del reembolso, Founders Fund avanzó con una inversión que valoró a Polymarket en US$1.200 millones, según el reporte. Bloomberg indicó además que el fondo estructuró su participación para que Coplan no pudiera ser despedido sin su consentimiento.
La presión para reforzar la gestión
La inquietud de los inversores no se limitó al episodio de los gastos. Bloomberg reportó que altos ejecutivos de Intercontinental Exchange y Founders Fund coincidieron en recomendar la contratación de un director de operaciones, un cargo que Coplan aún no ha llenado.
Los inversores también reclamaron una contratación sénior en finanzas como parte de sus exigencias de 2025. Polymarket nombró a su primer director financiero en septiembre, aunque el material disponible no detalla el alcance de ese puesto ni confirma que haya sido una respuesta directa a esas solicitudes.
La empresa ha incorporado ejecutivos procedentes de Goldman Sachs, DoorDash y Robinhood, una señal de que busca fortalecer su estructura directiva. Alex Spiro, abogado de Elon Musk, también entró al consejo y, según Bloomberg, está ayudando con las operaciones de Polymarket.
Coplan admitió ante Bloomberg que la empresa atravesó “dolores de crecimiento” y que él mismo tuvo que cambiar para responder a las necesidades del negocio. Esa autocrítica llegó mientras la firma intentaba mostrar una gestión más institucionalizada ante sus financiadores.
La valoración de US$21.000 millones y la competencia
Una ronda de financiación de US$1.000 millones, liderada por 1789 Capital, valoró a Polymarket en US$21.000 millones, según reportes publicados en agosto y septiembre de 2026. Donald Trump Jr. es socio de 1789 Capital, y Founders Fund también participó en esa ronda, de acuerdo con esas informaciones.
La valoración aparece en un momento de competencia creciente con Kalshi, que Bloomberg describió como una firma que gana terreno. El reporte citado no permite atribuir ese avance a una sola causa ni medir con precisión los volúmenes comparados entre ambas plataformas.
En septiembre de 2025, Polymarket recibió luz verde de la CFTC, la Comisión de Negociación de Futuros de Productos Básicos de Estados Unidos, para volver al mercado estadounidense, más de tres años después de aceptar bloquear a usuarios de ese país tras un acuerdo con el regulador. Ese antecedente ayuda a entender el entorno regulatorio, pero no explica por sí solo los movimientos recientes del negocio.
La tensión entre una valoración multimillonaria y las dudas sobre controles internos resume el momento de la compañía: crecer, atraer capital y, al mismo tiempo, convencer a sus inversores de que la gestión está a la altura de sus ambiciones.



