La reconstrucción de las zonas afectadas por los terremotos del 24 de junio podría requerir inversiones de entre 12.000 y 15.000 millones de dólares, según estimó el economista Asdrúbal Oliveros.

Oliveros advirtió que esa magnitud supera ampliamente la capacidad financiera del Estado venezolano. También señaló que la recuperación dependerá de restablecer con rapidez la infraestructura crítica y de movilizar cooperación internacional, inversión privada y una respuesta coordinada de la sociedad civil.

Los daños ya se calculan entre 7.500 y 9.000 millones de dólares

Estimaciones preliminares apuntan a que las pérdidas ocasionadas por los terremotos del 24 de junio podrían ubicarse entre 7.500 y 9.000 millones de dólares, un monto equivalente a alrededor de 8,5% del Producto Interno Bruto (PIB).

De acuerdo con el economista, los rubros más afectados son vivienda, infraestructura, comercio, transporte y logística, lo que anticipa un impacto directo sobre la actividad económica y la capacidad de recuperación del país.

Qué caminos propone Luis Oliveros para la reconstrucción

El economista y decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Metropolitana, Luis Oliveros, planteó en X un inventario de estrategias aplicadas por países que enfrentaron tragedias similares, con el objetivo de abrir el debate sobre cómo procesar esta crisis y sostener las expectativas sobre la economía a mediano plazo.

Entre los casos que mencionó figuran Chile 2010, Japón 2011, Turquía y México. En su análisis, insistió en que la cooperación internacional y los multilaterales son importantes, pero también advirtió que las instituciones públicas débiles tienden a asignar mal la ayuda hacia actividades menos productivas.

«Lo ocurrido abre un espacio para reformas fiscales. Es el momento para corregir vulnerabilidades estructurales y no para reconstruir sobre el mismo riesgo», advirtió finalmente.

El debate sobre reformas y capacidad fiscal

Oliveros subrayó que la reconstrucción no dependerá solo del tamaño de la inversión, sino de la velocidad para proveer liquidez, la solidez institucional y la capacidad de ejecución. A su juicio, el impulso de la reconstrucción puede compensar parte del impacto, pero solo si hay capacidad fiscal para sostenerlo.

En ese sentido, afirmó que el desafío no es únicamente reparar lo dañado, sino hacerlo de manera que el país no vuelva a quedar expuesto al mismo nivel de riesgo.