La economía venezolana creció 7,14% en el segundo trimestre de 2026 frente al mismo lapso del año anterior, según el Banco Central de Venezuela, pero ese repunte no se ha traducido en una mejora equivalente del poder adquisitivo de las familias.
El crecimiento no alcanza al bolsillo
El Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la UCAB proyecta un crecimiento de 6,5% para todo 2026 y sostiene que el mayor dinamismo de la producción todavía no se refleja de forma significativa en la capacidad de compra de los hogares.
Una parte importante del ingreso familiar sigue comprometida con los gastos básicos. Según Datanálisis, los alimentos representan en promedio 41,6% del presupuesto mensual, aunque la proporción cambia de forma marcada según el nivel de ingreso.
En los hogares de menores ingresos supera 55%, mientras que en los de mayores ingresos ronda 25%.
Salarios, inflación y consumo
Los economistas e investigadores de la UCAB Luis Zambrano-Sequín y Santiago Sosa explican en un reciente estudio que los hogares de menores ingresos tienen menos margen para ajustar sus gastos cuando aumentan los precios de los alimentos. A medida que aumenta el ingreso, ese efecto disminuye y las familias pueden destinar una mayor parte de sus recursos a otros gastos.
En el sector manufacturero privado, la remuneración promedio aumentó 16% entre el segundo trimestre de 2025 y el mismo período de 2026, al pasar de 466 a 541 dólares, según Conindustria. Para junio, la inflación interanual alcanzó 544,1%, de acuerdo con el Banco Central de Venezuela.
En marzo de 2026, el Ingreso Mínimo Mensual se ubicó en el equivalente a unos 190,3 dólares, según Ecoanalítica. El indicador, que suma el salario mínimo, el bono de alimentación y el bono de guerra económica, cubría menos de 30% del costo de la canasta alimentaria familiar.
El impulso viene del petróleo
El propio Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la UCAB advierte que el crecimiento esperado para 2026 está apoyado en buena medida por el impulso del sector petrolero y las inversiones asociadas, mientras que la recuperación del empleo formal todavía es incipiente.
Según cifras de Atenas Grupo Consultor, entre enero y julio de 2026 los hogares adquirieron 5,8% más unidades que el año pasado, aunque el costo por producto subió 19,2%.
En julio, una reducción promedio de 4,3% en los precios coincidió con un incremento de 3,1% en el volumen de compras, un comportamiento que también se observó en los rubros básicos de alimentación.
La recuperación económica que muestran las cifras oficiales y sectoriales sigue tropezando con la realidad de los hogares. Para muchas familias, el margen para cubrir otras necesidades sigue dependiendo de cuánto queda después de pagar los gastos básicos.



