El presupuesto de los hogares en Venezuela deja un margen sumamente reducido para los gastos no indispensables. Menos del 5% del dinero disponible de una familia queda libre para compras de carácter personal, según reveló un estudio de Tendencias del Consumidor Venezolano elaborado por la encuestadora Datanálisis y presentado por su presidente, Luis Vicente León, en el Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA).

Esta limitación explica que el consumo en el país no dependa exclusivamente del ingreso percibido. Al encontrarse la mayor parte de los recursos comprometidos desde el inicio de cada mes, las adquisiciones personales entran en una pugna constante con una lista sumamente acotada de prioridades domésticas.

La culpa en las decisiones de consumo

Además de la restricción monetaria, la investigación expone un factor psicológico determinante: la percepción del consumidor al momento de permitirse un gasto propio. De acuerdo con las cifras expuestas por Luis Vicente León, 63 de cada 100 venezolanos experimentan algún tipo de sentimiento de culpa cuando destinan recursos para su uso personal en lugar del hogar.

El impacto de esta carga emocional se refleja de manera directa en el esparcimiento fuera del hogar, donde apenas 36 de cada 100 ciudadanos afirman que pueden adquirir algo para sí mismos sin pensarlo demasiado.

El factor generacional en el gasto

El análisis también identifica una brecha marcada entre distintos grupos etarios. Mientras que entre los jóvenes de 18 a 24 años un 37% se permite un gasto personal con mayor soltura, la proporción se desploma drásticamente al 6% entre quienes tienen de 35 a 44 años.

Datanálisis sitúa en torno a los 35 años un punto de inflexión en los patrones de consumo debido a la aparición de compromisos fijos, tales como la manutención de los hijos, la educación y la atención de familiares. Mientras los jóvenes ajustan el monto para mantener la frecuencia, los adultos mayores concentran un mayor desembolso en transacciones más espaciadas.