Sequoia anunció esta semana una reestructuración amplia que incluye el cierre de su oficina en Londres y la eliminación de su programa de scouts, un modelo que durante años ayudó a la firma a detectar oportunidades tempranas.

Un modelo que marcó a la industria

Hace 17 años, Sequoia fue pionera en este esquema, en el que fundadores y operadores seleccionados invertían en nombre de la firma. Con el aumento de la competencia por las mejores rondas, otras gestoras copiaron la fórmula, pero ahora crece la idea de que el formato llegó a su límite en su versión actual.

La reacción no fue unánime. El inversionista Sheel Mohnot escribió en X que el programa “nunca tuvo sentido” para él y agregó que otras firmas podrían cerrar iniciativas similares; su comentario fue recogido en esta publicación.

Menos gente, más foco

En su memo, Sequoia no argumentó contra los scouts, sino que presentó el cambio como parte de una búsqueda de mayor concentración. La idea de “poner más energía detrás de menos personas y menos cosas” apunta a dejar atrás una lógica de dispersión para priorizar un grupo más pequeño y enfocado.

Otras firmas han movido sus programas en una dirección parecida. Andreessen Horowitz lanzó una red global de scouts para detectar oportunidades en Estados Unidos y en centros europeos más pequeños, pero después ajustó su esquema para respaldar “a las mejores personas”, según dijo Gabriel Vasquez, quien explicó que los scouts ahora reciben más recursos, aunque en menor número.

Entre quienes lamentaron la decisión estuvo Roxanne Varza, quien dijo que le entristecía el recorte y expresó su deseo de que otros fondos no sigan el mismo camino. Varza, que fue scout de Sequoia entre 2020 y 2025, sostuvo además que esos programas sirvieron como una escalera para quienes luego construyen o se integran a fondos de inversión.

En su visión, el aporte fue más allá de lo individual: ayudó a madurar el ecosistema y a fortalecer la cultura de inversión temprana en Europa. Aun así, admitió que la apuesta por scouts podría haber perdido fuerza por dos razones: el mayor atractivo de invertir con capital propio y el tamaño que hoy tienen los fondos más reconocidos, que reciben más propuestas sin depender tanto de intermediarios.