El reciente aumento de la tasa de referencia de la Reserva Federal refleja un entorno económico marcado por una inflación persistente, mayor crecimiento y costos de endeudamiento más altos, según apuntan diversos economistas. Aunque el mandatario estadounidense Donald Trump criticó la medida, los analistas señalan que las tendencias estructurales de la economía pesan más que el propio banco central en la evolución de las tasas a largo plazo.
Presión sobre las hipotecas y el endeudamiento
La economía estadounidense continúa su expansión a pesar de sucesivos shocks, mientras el indicador inflacionario se mantiene elevado. Las grandes corporaciones tecnológicas están tomando deuda para financiar infraestructura de inteligencia artificial, y el gobierno federal sostiene déficits presupuestarios amplios, factores que presionan al alza los rendimientos de los bonos y, por ende, las tasas de interés.
Como reflejo de este escenario, el promedio de la hipoteca a 30 años alcanzó el 6,95%, su nivel más alto en más de un año y medio, alejándose del entorno de tasas cercanas al 3% que caracterizó la década de 2010.
Transformación estructural y competencia por fondos
El economista Joe Brusuelas explicó que la economía pasó de un período de demanda débil a uno en el que el gasto de consumidores y empresas se enfrenta a cuellos de botella, precios más altos de energía derivados de la guerra con Irán y limitaciones en la cadena de suministro de tecnología. La expansión económica actual se califica de desequilibrada, sostenida principalmente por el despliegue de la inteligencia artificial y el consumo de los sectores de mayores ingresos.
Por su parte, el presidente de la Fed, Kevin Warsh, destacó en el simposio de Jackson Hole que el exceso de capital inactivo tras la crisis financiera fluye ahora hacia la infraestructura tecnológica, contribuyendo a elevar los rendimientos de los bonos del Tesoro.
