La aplicación parcial de la matriz FODA dejó resultados contraproducentes en la organización y llevó a la alta dirección a convocar a un especialista en liderazgo y gestión del cambio. La intervención se centró en cómo pasar del diagnóstico a una ejecución real de la estrategia, sin dejar las acciones tácticas guardadas en una carpeta ejecutiva como una formulación teórica más.
Entorno VICA y respuesta directiva
El ponente ubicó a los presentes en el entorno VICA, una noción surgida a finales de la Guerra Fría en el Ejército de los Estados Unidos de Norteamérica para describir un panorama global impredecible. Luego desglosó sus cuatro componentes: volatilidad, por los cambios rápidos e intensos; incertidumbre, porque proyectar el mañana resulta difícil ante datos escasos o incompletos; complejidad, por la interacción de múltiples factores que puede generar impactos amplios; y ambigüedad, ante situaciones inéditas donde no existen respuestas evidentes del pasado.
Frente a esa parálisis potencial, citó la estrategia de Bob Johansen para enfrentar la amenaza VICA con el “VICA opuesto”. Según expuso, la respuesta directiva debe apoyarse en visión contra la volatilidad, entendimiento contra la incertidumbre, claridad contra la complejidad y agilidad contra la ambigüedad. En ese esquema, la visión implica mantener un propósito claro y firme a largo plazo, aunque los planes de acción cambien semana a semana. El entendimiento exige escuchar activamente, analizar información de forma constante y capacitarse de manera permanente. La claridad apunta a simplificar procesos, comunicarse de modo directo y concentrarse en lo que genera valor real. La agilidad, en cambio, requiere una cultura de ensayo y error, decisiones sin dilaciones y reacción rápida ante circunstancias cambiantes.
Pilares para las organizaciones
El consultor añadió que las organizaciones que prosperan en el siglo XXI se sostienen en tres pilares: una cultura de aprendizaje que promueva la curiosidad y la experimentación como ventaja competitiva; un liderazgo empático capaz de guiar, inspirar, generar confianza y permitir que el talento humano descubra soluciones; y la transformación digital, cuyos instrumentos tecnológicos permiten anticipar escenarios futuros. A ello vinculó la filosofía de las 4P: Predictiva, Preventiva, Participativa y Personalizada.



