Economía

La UE apura la negociación de su próximo presupuesto

Irlanda tiene pocos meses para encauzar unas cuentas europeas marcadas por las diferencias entre países frugales y defensores del gasto tradicional.

Image of various coins on financial documents with graphs and charts.
Crédito: Atlantic Ambience / Pexels

La Unión Europea entra en una fase decisiva para cerrar sus próximos presupuestos, mientras crece la presión por recortes y por la falta de acuerdo sobre cómo financiar el nuevo marco financiero. Irlanda dispone de poco más de tres meses, con agosto de por medio, para intentar destrabar una negociación que deberá quedar resuelta antes de fin de año.

“Haremos lo que esté en nuestra mano para alcanzar un acuerdo en el Consejo antes de que termine el año sobre el próximo presupuesto. No nos hacemos ilusiones sobre la cantidad de trabajo que hay que realizar para lograrlo”, afirmó Micheál Martin. La advertencia llegó poco después de conocerse que un documento interno del Gobierno alemán pide un ajuste de 400.000 millones sobre la propuesta de unos dos billones presentada hace un año.

Un pulso entre recortes y gasto

La propuesta de la Comisión Europea para el período 2028-2034 fue presentada hace un año y, aunque se ha avanzado en la estructura jurídica de las cuentas, todavía no se ha entrado a fondo en la discusión de las cifras. Irlanda deberá presentar en octubre una base de negociación para intentar cerrar el pulso antes del 31 de diciembre. La iniciativa previa, impulsada por Chipre, no convenció ni a los países que defienden un presupuesto más generoso ni a los llamados frugales.

En el primer grupo están los “Amigos de la Cohesión”, que buscan preservar partidas tradicionales como la política agraria y la Cohesión, entre ellos España. En el segundo se ubican países como Alemania, Países Bajos, Austria y Suecia, que prefieren unas cuentas más reducidas y con mayor peso para Defensa, Seguridad y Competitividad. El documento alemán que pidió un recorte cercano al 20% del presupuesto europeo refleja hasta qué punto persiste la distancia entre ambas visiones.

La salida pasa por nuevos recursos

Para evitar una rebaja de esa magnitud, o al menos amortiguarla, cobra fuerza la idea de crear nuevos recursos propios de la UE, es decir, fuentes de ingresos comunes para el bloque. Ursula von der Leyen sostuvo que hacen falta unos 66.000 millones de euros al año por esa vía, y planteó tres caminos: imponer nuevos gravámenes, elevar las contribuciones nacionales o recortar otras partidas para compensar la falta de fondos.

Entre las opciones estudiadas figuran un impuesto sobre empresas que facturen más de 100 millones de euros, otro sobre el tabaco y una fórmula para retener parte de lo que hoy recauda cada Estado por los derechos de emisión de carbono. El Parlamento Europeo añadió al debate tasas sobre criptoactivos, apuestas digitales y servicios digitales, una idea que ya había sido explorada por la OCDE, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, antes de perder impulso con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca.

La posibilidad de gravar los servicios digitales también coloca a Irlanda en una posición delicada, porque allí se concentran las sedes europeas de gran parte de las tecnológicas estadounidenses y de algunas firmas chinas. Por eso, Martin insiste en que la presidencia irlandesa del Consejo actuará con imparcialidad mientras coordina una negociación que sigue abierta y sin señales de consenso inmediato.

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