El repunte de la inflación y el aumento de los costes financieros está dejando menos margen a hogares, Estados y empresas en Europa, en un contexto distinto al que siguió a la guerra de Ucrania.
Menos ahorro y más presión hipotecaria
Los hogares no cuentan ahora con el mismo colchón para absorber el alza del coste de vida o el avance del euríbor. Aunque la tasa de ahorro se acerca a la de hace tres años, su composición ha cambiado: los ingresos del trabajo, una vez descontados los impuestos, han crecido como mucho al ritmo del IPC, lo que habría reducido la capacidad de ahorro de las clases medias que dependen solo de su salario.
En cambio, los ingresos ligados al salario mínimo han avanzado cerca de un 5% en términos reales en los últimos tres años y, según el texto, ese aumento se habría destinado al consumo. Las rentas del capital, que incluyen intereses, dividendos, alquileres y otros activos, han subido por encima del 9% descontando la inflación, y habrían ido principalmente al ahorro.
Más tensión en la deuda pública
El encarecimiento de los mercados de deuda también limita el margen de los Estados. El bono español de referencia cotizó el viernes en el 4,2%, frente al 4% de hace un periodo comparable, pero el impacto en los intereses es mayor por la necesidad de refinanciar deuda emitida en condiciones muy favorables.



