La economía alemana cerró septiembre con dos señales de presión al mismo tiempo: la inflación armonizada subió a 3,3% interanual y el desempleo ajustado por estacionalidad volvió a cruzar la barrera de los 3 millones de personas.

El repunte de los precios estuvo impulsado sobre todo por la energía, mientras el mercado laboral mostró que la recuperación perdió fuerza pese al mejor desempeño registrado en la primera mitad del año.

La energía empuja los precios al nivel más alto desde 2023

La inflación armonizada de Alemania, la que permite la comparación entre países de la Unión Europea, avanzó a 3,3% en septiembre frente al mismo mes del año anterior. El dato superó el 2,9% de agosto y marcó su nivel más alto desde diciembre de 2023.

Dentro de ese salto, el componente energético fue el más llamativo: sus precios subieron 14,9% interanual en septiembre, después de aumentar 10,5% en agosto. La inflación subyacente, en cambio, se mantuvo en 2,4% por tercer mes consecutivo.

Para amortiguar parte del impacto en los hogares, el Gobierno federal anunció una rebaja temporal de impuestos de 0,17 euros por litro a la gasolina y el diésel. La medida arrancará el jueves 1 de octubre y se mantendrá hasta finales de diciembre.

El desempleo vuelve a superar los 3 millones

En paralelo, el desempleo ajustado por estacionalidad aumentó en 12.000 personas en septiembre, hasta 3,01 millones. La tasa se mantuvo sin cambios en 6,4%, aunque el total volvió a sobrepasar los 3 millones por primera vez desde abril.

Andrea Nahles señaló que el repunte otoñal del empleo suele comenzar en septiembre, pero este año su arranque ha sido lento. También afirmó que la mejora económica todavía no está llegando al mercado laboral.

La lectura deja un panorama menos favorable para la recuperación: la actividad perdió impulso en el tercer trimestre, el consumo sigue bajo presión y las ventas minoristas de agosto crecieron 1,3% frente al mes anterior, por debajo de lo esperado.

Los economistas citados por Reuters advirtieron que la recuperación sigue siendo frágil y que la evolución de la energía, el consumo y el empleo marcará el ritmo de los próximos meses.