TerraPower y Bechtel tomaron caminos separados en la siguiente fase del reactor Natrium en Wyoming, mientras que Holtec aplazó una oferta pública inicial que buscaba recaudar hasta 900 millones de dólares. Ambos episodios añaden presión financiera y operativa a una industria nuclear que intenta recuperar protagonismo en el panorama energético actual.
Una ruptura en el proyecto Natrium
Bechtel y TerraPower, empresa respaldada por Bill Gates, decidieron separar sus caminos respecto a la siguiente fase del proyecto del reactor Natrium en Wyoming. De acuerdo con un reporte publicado por ZeroHedge, las compañías no lograron llegar a un acuerdo y comunicaron que habían decidido seguir rutas distintas, una señal de tensión contractual en una obra considerada relevante para el regreso de la energía nuclear.
La ruptura representa un cambio importante frente a abril, cuando Bechtel había anunciado la movilización y la ejecución de trabajos en campo para Kemmerer Unit 1. En ese momento, la participación de la firma de construcción parecía consolidar su papel en un proyecto que busca combinar generación nuclear avanzada con almacenamiento térmico, aunque todavía no se ha informado que las labores de construcción se hayan detenido.
El diseño de Natrium contempla un reactor refrigerado por sodio de 345 MW junto con un sistema de almacenamiento en sales fundidas. TerraPower todavía apuntaba el mes pasado a completar el proyecto en 2030, de modo que el cambio repentino de contratista introduce una variable adicional en el calendario, los costos y la coordinación técnica de una instalación que requiere capacidades especializadas.
La ausencia de una detención confirmada no elimina la dificultad operativa que implica modificar una alianza durante una etapa de desarrollo y construcción. TerraPower deberá preservar la continuidad del trabajo, resolver las responsabilidades pendientes y encontrar un socio que pueda asumir los estándares de seguridad, ingeniería y ejecución propios de un proyecto nuclear avanzado sin perder de vista la fecha objetivo.
Un grupo reducido de contratistas
El mercado estadounidense cuenta con una industria de construcción suficientemente amplia para que TerraPower explore alternativas, pero la lista se reduce considerablemente cuando se consideran la experiencia nuclear y el talento necesarios para completar el proyecto dentro del plazo y el presupuesto previstos. La energía nuclear exige conocimientos técnicos, controles regulatorios y capacidades de gestión que no pueden sustituirse fácilmente por experiencia general en infraestructura.
Fluor aparece como una de las opciones nacionales más evidentes, porque suele considerarse la segunda gran firma de construcción nuclear detrás de Bechtel. En abril, Fluor firmó un acuerdo con X-energy para realizar trabajos iniciales de planificación y definición de un desarrollo propuesto de cuatro reactores en el sitio Seadrift de Dow, en Texas, lo que demuestra su participación activa en nuevos proyectos nucleares.
Sin embargo, la alternativa que podría situarse por encima de Fluor en la lista de TerraPower es Hyundai Engineering & Construction, de Corea del Sur. En virtud de un acuerdo marco firmado en agosto, TerraPower seleccionó a Hyundai como contratista de ingeniería, procura y construcción para hasta ocho futuros reactores Natrium, una relación que ya contempla una posible expansión del mismo concepto tecnológico.
Ese acuerdo marco también incluyó garantías de finalización, precio y desempeño destinadas a respaldar la financiación comercial. Aunque se refiere a futuros reactores y no confirma que Hyundai vaya a reemplazar a Bechtel en Wyoming, la relación ofrece a TerraPower un candidato con conocimiento previo del programa y una estructura contractual diseñada para reducir incertidumbres ante posibles financiadores.
Holtec frena su salida al mercado
El otro episodio relevante para la industria nuclear involucró a Holtec, que aplazó su oferta pública inicial apenas una semana después de comenzar a comercializar sus acciones. La compañía había puesto a disposición 50 millones de títulos a un precio de entre 15 y 18 dólares cada uno, con la intención de captar hasta 900 millones de dólares mediante la operación.
Holtec confirmó posteriormente la postergación y atribuyó la decisión al deterioro del sentimiento de los inversores y a la incertidumbre relacionada con el desarrollo de centros de datos. La medida muestra que el interés estratégico por la energía nuclear no necesariamente se traduce en una demanda inmediata por acciones de empresas del sector, especialmente cuando los mercados cuestionan las perspectivas de determinados proyectos o segmentos.
La empresa indicó que pretende mantener presentada ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos su declaración de registro. También sostuvo que el trabajo en Palisades y su programa de reactores modulares pequeños continuará, por lo que el aplazamiento de la OPI no equivale, según la información disponible, a una cancelación de sus actividades operativas.
El contraste entre la continuidad anunciada por Holtec y la pausa en su estrategia bursátil refleja dos decisiones distintas dentro de una misma compañía. Mantener los proyectos en marcha permite preservar compromisos industriales, mientras esperar mejores condiciones de mercado evita completar una captación de capital bajo un entorno que la propia empresa considera menos favorable.
Presión sobre el regreso nuclear
Los problemas de Bechtel y Holtec llegan mientras la industria intenta concretar su mayor esfuerzo de regreso en años. La energía nuclear enfrenta expectativas elevadas por su capacidad de producir electricidad de forma continua, pero cada proyecto también debe superar desafíos de costos, plazos, financiación, suministros y disponibilidad de contratistas con experiencia específica.
En ese contexto, la separación entre Bechtel y TerraPower resulta incómoda porque involucra a dos participantes destacados de la nueva generación nuclear. El hecho de que ambas empresas no hayan alcanzado un acuerdo no demuestra por sí mismo que Natrium esté en riesgo definitivo, aunque sí obliga a observar cómo se resolverá la transición y si el cambio modifica el ritmo de ejecución.
La posible búsqueda de un nuevo contratista también puede influir en la manera en que TerraPower presente el proyecto ante socios comerciales y financiadores. Un reemplazo con experiencia comparable podría limitar las consecuencias, pero encontrar una firma que combine capacidades nucleares, escala de construcción y disposición para asumir compromisos de precio y desempeño será una tarea particularmente exigente.
Por ahora, la información disponible apunta a dos hechos concretos: TerraPower y Bechtel ya no continuarán juntas en la siguiente fase anunciada, mientras Holtec dejó en suspenso su OPI sin abandonar, según su propio comunicado, los trabajos en Palisades ni su programa de reactores modulares pequeños. El desenlace de ambas situaciones dependerá de la capacidad de las empresas para asegurar continuidad industrial y recuperar confianza financiera.
