El adelanto electoral en España suma incertidumbre a los mercados, pero la presión más fuerte sigue concentrada en Francia, donde preocupa el deterioro de las cuentas públicas y el aumento de la deuda.

España resiste mejor que otros mercados

Hasta ahora, el mercado español se ha mantenido relativamente al margen del castigo a la deuda soberana europea. El dinamismo del crecimiento, la fortaleza del empleo y la reducción de la ratio de deuda pública por debajo del 100% del PIB por primera vez desde la pandemia han ayudado a sostener la confianza de los inversores.

Tras el anuncio electoral, el diferencial entre la deuda española y la alemana a diez años apenas cambió y se mantiene en torno a los 63 puntos básicos, frente a los 45 puntos de principios de septiembre, antes de la corrección generalizada en los bonos.

Francia concentra la tensión

La deuda de Francia preocupa más que el adelanto electoral en España

Antonio Castelo, analista de iBroker, atribuye la presión sobre la deuda española a la tensión que ya venía acumulándose en Europa por el deterioro fiscal de Francia. David Ardura, director de inversiones de Finaccess Value, sostiene que, a diferencia de España, en Francia las encuestas apuntan a un avance de las formaciones más extremas que podría poner en cuestión el proyecto europeo.

Eiko Sievert, director ejecutivo de análisis de deuda soberana y sector público de Scope Ratings, advierte que la sostenibilidad de la deuda francesa sigue deteriorándose y que, incluso en el escenario más favorable, podría rozar el 130% del PIB en 2031.

Más presión para los bonos franceses

La semana pasada, el Ejecutivo francés presentó unos presupuestos para tratar de evitar que el déficit alcance el 6,5% del PIB, más del doble del límite del 3% fijado por las reglas europeas. En los próximos días comenzará la ronda de contactos con las formaciones políticas para intentar sacarlos adelante en la Asamblea Nacional.

Los analistas de ING ven improbable un acuerdo parlamentario directo y calculan que los diferenciales franceses se mantendrán por encima de los 100 puntos básicos, con posibilidad de acercarse a los 150 puntos básicos.

Los paralelismos con la crisis de deuda soberana de 2011 y 2012 aparecen en el debate, pero los analistas consideran que las diferencias pesan más que las similitudes. La lectura dominante es que España añade incertidumbre, pero Francia sigue siendo el país que más inquieta a los inversores.