A pesar de haber comenzado el año con cifras excepcionales en las cumbres del Pirineo —donde el pasado 24 de febrero se contabilizaron 2.073,7 hectómetros cúbicos de nieve, el colchón más grande del último lustro tras el invierno más húmedo de los últimos 47 años—, la realidad de los embalses muestra un escenario muy diferente al esperado.

Un cierre por debajo de la media nacional

Tal como va a cerrar el año hidrológico el 30 de septiembre, la demarcación se situará con menos agua que su promedio de los últimos diez años, a contracorriente de la media del país. Según el boletín del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) del 15 de septiembre, las reservas se situaban en unos 3.885 hectómetros cúbicos, lo que representa el 49,8% de su capacidad, frente a los 4.064 hectómetros cúbicos (52,1%) de su media decenal, mientras que el conjunto de España se encuentra al 61,8%.

El contraste es notable si se toma en cuenta que el 17 de marzo el Ebro estaba al 85,1%. La cuenca representa el 13,9% de la capacidad estatal, pero ha concentrado el 26,1% de toda el agua perdida a nivel nacional durante el verano, evidenciando tensiones en el mayor sistema de regadío del país.

Impacto en el territorio y desafíos estructurales

El uso agrícola absorbe la gran mayoría de los recursos hídricos, pero los embalses de cabecera que sostienen el regadío se encuentran entre el 16% y el 55% de su capacidad, mientras que las zonas bajas como Ribarroja operan al 96,7%. Como consecuencia, La Rioja ha requerido camiones cisterna para el abastecimiento, Navarra vio descender sus reservas del 90% al 61% en apenas dos meses, y Riegos del Alto Aragón preveía finalizar «al límite» la campaña pese a arrancar con los embalses a tope.

Como explicaban en Datadista, la falta de una política hidrológica sostenida ha llevado a que cada periodo de sequía derive en medidas de emergencia o en prácticas que, lejos de corregirse al regresar las lluvias, se han empleado para ampliar superficies de regadío y agravar la sobreexplotación de los acuíferos.