Conseguir un empleo digno sigue siendo cuesta arriba para muchos jóvenes en Venezuela. A la escasez de oportunidades se suma el desconocimiento sobre derechos laborales básicos y sobre lo que establece la ley.
Al momento de esta publicación, el dólar paralelo se cotizaba en 1.002,40 Bs y la tasa oficial del BCV en 871,37 Bs, según Precio Dólar Paralelo.
Vacaciones, liquidación y jornada: los errores más comunes
Al ser consultado sobre los días continuos de vacaciones que le corresponden a un trabajador, Alan Vargas, estudiante universitario con casi dos años en el mercado laboral, respondió que eran siete días. Al indicársele que el artículo 190 de la Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras fija un mínimo de 15 días hábiles, dijo que su respuesta se basaba en su experiencia personal.
Vargas también señaló que las prestaciones sociales corresponden al ahorro acumulado por el tiempo laborado, pero aseguró que nunca las ha cobrado en sus empleos de oficina en el área de mercadeo porque no ha tenido contratos formales. Sostuvo además que, cuando se es estudiante, resulta muy difícil conseguir trabajo con contrato y que algunos empleadores se apoyan en eso para eludir responsabilidades sobre prestaciones y liquidación.
Ismari Parada, quien comenzó a trabajar hace tres meses, también mostró confusión. Pensaba que la liquidación era una multa que la empresa cobra por renunciar y admitió desconocer por completo qué conceptos integran el pago final al terminar una relación de trabajo. La ley establece que ese cálculo incluye prestaciones sociales acumuladas, vacaciones vencidas o fraccionadas, bono vacacional, la parte proporcional de las utilidades y cualquier salario o beneficio pendiente por pagar.
Los errores se repiten en otros puntos. Valeria Di Roma, con unos cuatro años en el mercado laboral, afirmó que la jornada máxima legal diurna es de 35 horas semanales, cuando el límite de 35 horas aplica al horario nocturno y el de 40 horas corresponde al diurno, según el artículo 173 de la ley. También estimó que el mínimo de utilidades era de 45 días de salario, aunque la norma fija un mínimo de 30 días y un máximo de 120 días.
Oscar Altuve, que recién entró a trabajar en una cadena de comida rápida y gana un salario neto de 200 dólares sin mayores beneficios, creía que el período de prueba máximo duraba un mes. En realidad, el artículo 25 del Reglamento de la Ley Orgánica del Trabajo autoriza hasta 90 días continuos.
Un mercado laboral que empuja a la informalidad
El informe más reciente de Provea señala que, a lo largo de 2025, el derecho laboral y la seguridad social enfrentaron un deterioro estructural. La investigación sostiene que el Estado abandonó su rol regulador y permitió que la inflación y la devaluación destruyeran el valor del esfuerzo humano.
En ese escenario, la combinación de salarios muy bajos, informalidad masiva y ausencia de protección social consolidó una pobreza laboral generalizada. Quienes perciben el salario mínimo, atascado en 130 bolívares desde 2022, no logran cubrir ni siquiera el 1% de la canasta básica, calculada en 755,36 dólares según Cendas-FVM.
Esa misma cifra de 130 bolívares también sirve como base para calcular las prestaciones sociales según el salario oficial, por lo que esos ahorros terminan diluyéndose con la inflación y pierden valor real para el trabajador.
De acuerdo con datos de HumVenezuela para 2025, el empleo formal representó 50,2% del mercado, mientras el trabajo por cuenta propia o informal alcanzó 34,1%. A la vez, análisis del sector privado como el de PGA Group, citado por Banca y Negocios, estiman que el desempleo formal en el país ronda entre 25% y 30%, lo que empuja a más personas hacia la informalidad y al pluriempleo.
La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida 2025 también mostró una brecha marcada: en el sector más pobre solo 40% de la población trabaja, frente al 69% en el estrato más acomodado. El estudio además reportó que el empleo formal tuvo un leve repunte, con 22% en el sector público y 27% en empresas privadas, mientras el trabajo por cuenta propia sigue absorbiendo al 42% de la población. En ingresos, la diferencia también es clara: trabajar de manera fija para una empresa privada deja un promedio mensual de 230 dólares, frente a 171 dólares para quienes trabajan por su cuenta.




