El Banco Central de Venezuela implementó un conjunto de normativas para frenar la liquidez en bolívares que impactan al aparato productivo nacional, según advierte el informe EcoLeaks de la firma Ecoanalítica. La contracción del mercado cambiario formal se evidenció durante el mes de septiembre, periodo en el que la inyección de divisas llegó a $1.400 millones, lo que significa una disminución del 45% en comparación con julio y un 30% menos frente a agosto.

Al momento de esta publicación, el dólar paralelo se cotizaba en 954,68 Bs y la tasa oficial del BCV en 848,55 Bs, según Precio Dólar Paralelo.

Déficit cambiario y presión sobre los precios

La menor oferta enciende las alarmas del sector comercial debido a que la demanda mínima para importaciones no petroleras requiere al menos $1.500 millones cada mes. Los dólares inyectados cubren únicamente el 93% de este requerimiento, un déficit que genera presión inmediata sobre el tipo de cambio y amenaza con reactivar el mercado paralelo.

Para absorber los bolívares circulantes y desincentivar el gasto, la autoridad monetaria elevó de forma agresiva los rendimientos mínimos que la banca debe ofrecer a los ahorristas. Las cuentas de ahorro pasaron de un mínimo de 32% a 42%, los depósitos a plazo subieron de 36% a 46%, y las cuentas a la vista pasaron de un histórico 0% a un mínimo de 10%.

Restricciones en la banca y el crédito

Las instituciones financieras deben pagar un 10% por los depósitos a la vista mientras el ente emisor mantiene inmovilizado el 73% de sus fondos en el encaje legal a una tasa del 0%, lo que afecta los márgenes de ganancia de la banca comercial. Asimismo, por primera vez en la historia reciente, el emisor fijó tasas de interés mínimas para los créditos, convirtiendo el techo anterior del 16% en un mínimo obligatorio indexado al dólar oficial.

Ecoanalítica proyecta que estas trabas y el elevado costo por incumplir el encaje legal derivarán en préstamos encarecidos y restringidos que desincentivarán la entrega de nuevos financiamientos durante los próximos seis meses. Como contrapeso, el Ejecutivo recomendó elevar los límites de las tarjetas de crédito de $100 a $300, una medida que representa un alivio acotado para los consumidores frente a la desaceleración del financiamiento general de la economía.