Venezuela posee uno de los yacimientos de crudo más grandes del planeta y cuenta con el potencial necesario para alcanzar niveles de extracción comparables con los de diversas naciones del Oriente Medio. Sin embargo, el camino hacia la reactivación total del sector hidrocarburos enfrenta desafíos estructurales de gran magnitud tras años de deterioro en la infraestructura.

Luisa Palacios, investigadora sénior adjunta en el Centro de Política Energética Global (CGEP) de la Universidad de Columbia, explicó en una entrevista concedida a Bloomberg News que volver a poner en marcha la industria petrolera venezolana es un proceso que tomará años y demandará modificaciones profundas en los marcos contractuales.

Reconstrucción de la confianza y el mercado global

Además de los recursos financieros requeridos para reparar las instalaciones dañadas, la especialista destacó la urgencia de restablecer la confianza en el país. A pesar de que los volúmenes extraídos podrían incrementarse a futuro, resulta poco probable un crecimiento inmediato que logre transformar de manera drástica las dinámicas de los mercados petroleros internacionales.

Frente a tensiones geopolíticas recientes, como la situación en el estrecho de Ormuz derivada del conflicto entre Estados Unidos e Irán, el bombeo venezolano figura como un factor dentro de la contabilidad energética mundial, aunque por sí solo no representa una solución definitiva para el abastecimiento global.