Economía

Ford pide bajar impuestos en Argentina para competir con China

Martín Galdeano sostuvo que la industria automotriz argentina aún debe recortar costos e impuestos para sostener la producción y exportar frente al avance chino.

Antigua camioneta Ford azul estacionada en una calle arbolada de Buenos Aires, que muestra la cultura del automóvil clásico.

Martín Galdeano, CEO de Ford para Sudamérica, advirtió que Argentina todavía necesita reducir costos e impuestos para que su industria automotriz pueda competir con China y sostener la producción local. Desde la planta de Ford en General Pacheco, en la provincia de Buenos Aires, el ejecutivo afirmó que los tributos sobre la producción y las exportaciones deberían llegar a cero y que ese proceso tendría que acelerarse ante la velocidad con la que avanza el gigante asiático.

“Tienen que ser cero, como otros países. Tienen que ser cero todo”, expresó Galdeano al referirse a la carga impositiva que enfrenta la actividad. También sostuvo que esa meta debería alcanzarse “lo antes posible”. Su planteamiento parte de un diagnóstico más amplio: para Ford, Argentina debe estar “en estado de forma” para enfrentar el nuevo escenario global de competencia, en el que China ganó una escala difícil de igualar para el resto de los productores.

La presión de China sobre la industria automotriz

La comparación no es teórica para la compañía. Ford produce la Ranger tanto en General Pacheco como en China, y ambos modelos pueden competir en mercados abiertos como Chile. Galdeano señaló que China cuenta con capacidad instalada para producir alrededor de 50 millones de vehículos y que pasó de exportar cerca de un millón de unidades hace pocos años a un volumen que este año podría alcanzar los 10 millones.

Según explicó, esa expansión se apoya en varios factores simultáneos: una escala de producción muy superior, una amplia red de proveedores, condiciones laborales distintas y políticas de promoción a las exportaciones. En ese marco, resumió la desventaja con una frase directa: “Ellos van muy rápido, nosotros venimos avanzando, pero lento”.

El ejecutivo reconoció que en los últimos dos años hubo mejoras en la carga tributaria que pesa sobre producir en Argentina, pero insistió en que todavía no alcanzan. De acuerdo con sus cálculos, en 2024 Ford estimaba en alrededor de 23 puntos los impuestos vinculados a fabricar en el país y exportar. Actualmente, esa carga se habría reducido a unos 12 puntos.

Impuestos, costos y productividad

Entre los cambios que mencionó figuran la eliminación del Impuesto PAIS, ajustes en percepciones y la reducción gradual de los derechos de exportación. Aun así, indicó que siguen presentes impuestos nacionales, Ingresos Brutos provinciales y tasas municipales, que continúan encareciendo la actividad.

Para Galdeano, la discusión no se limita al Estado. También consideró que las empresas deben revisar sus propios costos, ganar escala, incorporar tecnología y avanzar en acuerdos laborales que permitan mejorar la productividad. “Antes de mirar cualquier cosa para afuera, tengo que asegurarme que acá adentro hacemos lo que tenemos que hacer”, afirmó. Entre los instrumentos que mencionó aparecen herramientas de la reforma laboral, como el banco de horas, y la necesidad de adaptarse a una industria en la que los fabricantes chinos renuevan modelos con mayor rapidez.

La advertencia incluye además un efecto sobre el entramado productivo local. Galdeano reconoció que, si se mirara solo la ecuación económica, en algunos casos podría resultar más conveniente importar autopartes desde China que comprarlas en Argentina. “Hay autopartes que a mí me convendría traerlas de China y no hacerlas acá por la cantidad de impuestos que tienen”, señaló.

El impacto sobre proveedores e inversiones

Según explicó, esa diferencia no solo afecta el costo de producción de la Ranger, sino también la posibilidad de desarrollar proveedores locales. “No solo te va en contra de tu producción-exportación, sino te va en contra de generar cadenas de proveedores”, sostuvo. Por ahora, Ford no tomó la decisión de relocalizar componentes hacia China. Galdeano remarcó que la automotriz realizó inversiones junto con proveedores argentinos y citó como ejemplo la fabricación del chasis de la Ranger por parte de Metalsa.

Sin embargo, admitió que la empresa sigue haciendo esos cálculos en medio de la presión competitiva internacional. “Sé lo que me conviene y lo que no me conviene. Estoy tratando de que funcione”, dijo. En paralelo, también señaló que la compañía analiza herramientas disponibles para futuras inversiones. En ese punto, aseguró que le “encantaría entrar al RIGI”, aunque precisó que la inversión que la empresa desarrolla actualmente ya estaba demasiado avanzada cuando se lanzó ese régimen y por eso no pudieron estructurar el proyecto para aprovechar sus beneficios.

La advertencia de Ford, así, combina dos planos: por un lado, la exigencia de una reducción más profunda de la carga impositiva para producir y exportar; por el otro, la necesidad de que la propia industria acelere cambios internos para elevar productividad y escala. En la visión de Galdeano, ese doble ajuste es clave si Argentina quiere seguir fabricando vehículos y sostener su cadena de autopartes frente al avance de China.

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