La recuperación de la refinación venezolana exigiría una inversión de gran escala, según el analista Oswaldo Felizzola.

El Centro de Refinación de Paraguaná, en el estado Falcón, opera hoy a «una fracción de su capacidad» tras un deterioro acumulado durante años. El complejo, integrado por las refinerías de Amuay y Cardón, es uno de los principales puntos de procesamiento de crudo del país.

Un complejo con capacidad para 955.000 barriles diarios

De acuerdo con Reuters, el sistema refinador de Paraguaná tiene capacidad para procesar 955.000 barriles de petróleo diarios (bpd). Sin embargo, trabajadores citados por el medio describen unas instalaciones marcadas por el deterioro, con depósitos de desechos al aire libre casi repletos y residuos que se filtran por oleoductos y estaciones de válvulas.

Un trabajador de la refinería Amuay resumió el estado de la planta con una frase que refleja el abandono: todo se ve «feo y oxidado». Los empleados también han señalado fallas en los equipos y falta de inversión como factores que han complicado la producción de combustible.

La inversión mínima que ve el analista

Felizzola afirmó que la prioridad actual parece estar en la reconstrucción y en la lucha contra la devastación causada por los terremotos en todo el país. También consideró que cualquier inversión en el complejo refinador podría retrasarse hasta 2027, porque el Gobierno está centrado en este momento en la producción petrolera.

En ese contexto, el analista sostuvo que restablecer completamente la capacidad de refinación de Venezuela requeriría al menos US$ 20.000 millones. La magnitud del monto resume el tamaño del deterioro que arrastra la infraestructura petrolera del país.