Europa ha dejado atrás el gas ruso barato y mira ahora a Marruecos, Túnez y Argelia como una alternativa cercana para abastecerse de electricidad y, más adelante, de hidrógeno verde. El giro coincide con el intento de la Comisión Europea de diversificar proveedores con REPowerEU y con su apuesta por el hidrógeno en la Estrategia de Hidrógeno.
El norte de África suma metas concretas en Marruecos, Túnez y Argelia
El interés europeo se apoya en una combinación difícil de encontrar en otras zonas: sol, viento, terreno disponible y cercanía geográfica. Según la Agencia Internacional de la Energía, en 2024 la región de Oriente Medio y Norte de África suministró más del 30% del petróleo mundial y casi el 20% del gas natural, aunque su generación eléctrica sigue dependiendo de los combustibles fósiles en más de un 90%.
En ese tablero, Marruecos quiere añadir 16 GW de capacidad y planea una inversión de 16.000 millones de dólares en cinco años para lograrlo. Túnez, por su parte, busca alcanzar una cuota del 50% de renovables para 2035; ya licitó 2,3 GW de infraestructura eólica y solar, y la noruega Scatec cerró financiación y comenzó la construcción de la planta solar Sidi Bouzid II, de 120 MW, junto con Toyota Tsusho, con finalización prevista para 2027. Argelia también se mueve: planea conectar 15 GW de renovables a la red para 2035, con un primer tramo de 3,2 GW solares.
La conexión con Europa avanza entre cables submarinos y gasoductos
A nivel técnico, la gran discusión es cómo transportar esa energía hasta Europa. Una opción es el cable eléctrico submarino; la otra, reconvertir infraestructuras de gas para mover hidrógeno. En esa ruta, Italia ya ha contratado a Prysmian para una interconexión de 600 MW con Túnez, y España y Marruecos acordaron en 2019 una tercera interconexión eléctrica que aún no se ha materializado.
También pesa el papel de las empresas. En 2023, Snam adquirió una participación del 49,9% en los dos gasoductos que conectan Italia con Argelia y el gasoducto Argelia-Túnez, una posición que la coloca como operador natural ante una eventual reconversión al hidrógeno.
- España y Marruecos acordaron una tercera interconexión eléctrica.
- Snam adquirió una participación del 49,9% en los dos gasoductos que conectan Italia con Argelia y el gasoducto Argelia-Túnez.
- La finalización de la planta solar Sidi Bouzid II, de 120 MW, está prevista para 2027.
- Túnez quiere alcanzar una cuota del 50% de renovables y Argelia planea conectar 15 GW de renovables a la red.
Pese al entusiasmo, la conversión del norte de África en un hub energético depende de que los proyectos se financien, se conecten y lleguen a operar a tiempo. Para Europa, el atractivo es claro: energía limpia y más cercana; para la región, desarrollo económico, infraestructura crítica, empleo tecnológico e inversión extranjera.
