El Gobierno electo de Abelardo De La Espriella rechazó la intención de impulsar una nueva reforma tributaria antes del cambio de administración en Colombia y afirmó que los ciudadanos no deben asumir el costo del deterioro de las finanzas públicas atribuido al gobierno saliente de Gustavo Petro.
Críticas a la carga fiscal
De La Espriella calificó como “inaceptable” trasladar a los ciudadanos, las familias, los emprendedores y los sectores productivos el impacto del “desorden fiscal, el endeudamiento y el manejo de los recursos públicos durante los últimos cuatro años”. En su posición, una nueva carga tributaria sería una falta de respeto para millones de colombianos que enfrentan desaceleración económica, mayor costo de vida e incertidumbre.
El ministro de Hacienda de Gustavo Petro, Germán Ávila, defendió el proyecto al sostener que Colombia necesita fortalecer sus finanzas públicas para garantizar el equilibrio fiscal y contar con los recursos necesarios para responder a las necesidades del país. Añadió que el esfuerzo tributario debe provenir de los grandes patrimonios y de las grandes rentas de una minoría excluyente.
La visión del gobierno entrante
El Gobierno electo insistió en que la crisis fiscal que enfrenta el país es consecuencia de decisiones equivocadas de la administración saliente y no de los ciudadanos. Según su planteamiento, la recuperación económica debe apoyarse en la confianza, el impulso a la inversión, el fortalecimiento de la producción y la generación de empleo, en lugar de aumentar la presión tributaria sobre la población.
