Los bancos argentinos prestan hoy seis de cada 10 dólares que reciben de los depositantes, pero el gobierno de Javier Milei busca que esa proporción siga…
Los bancos argentinos prestan hoy seis de cada 10 dólares que reciben de los depositantes, pero el gobierno de Javier Milei busca que esa proporción siga aumentando para darle nuevo impulso al crédito en moneda extranjera, uno de los motores de la actividad durante la primera etapa de su gestión.
Más margen para prestar en dólares
La relación entre depósitos y préstamos en dólares mejoró de forma marcada desde diciembre de 2023, cuando las entidades apenas colocaban 2,5 de cada 10 dólares captados. Aun así, el nivel actual continúa lejos del pico alcanzado en junio de 2012, cuando llegó a 90%, y se ubica en un rango similar al observado en diciembre de 2019, al cierre del gobierno de Mauricio Macri.
Con depósitos en moneda estadounidense en niveles récord, por encima de los US$39.000 millones, volver a una relación cercana a 90% implicaría llevar la cartera de préstamos en dólares a unos US$35.000 millones. Eso supondría un aumento de casi 50% frente a los US$23.500 millones que hoy están prestados al sector privado, también una cifra máxima histórica.
En esa dirección, el Banco Central argentino (BCRA) oficializó la semana pasada una flexibilización acotada de las condiciones para acceder a créditos en dólares. A través de la Comunicación A8446, habilitó a que puedan recibir préstamos en moneda extranjera compañías que cuenten con una garantía en dólares otorgada por exportadores, con el objetivo de ampliar el universo elegible sin modificar los límites fijados en 2002.
Después de la crisis de 2001, Argentina estableció regulaciones preventivas para resguardar la estabilidad del sistema financiero. Entre ellas figura el decreto 905/2002, que impide a los bancos prestar dólares a personas o empresas que no sean generadoras de divisas o que formen parte de la cadena de generación, con la intención de evitar un nuevo descalce de monedas como el que afectó al sistema cuando se otorgaban créditos en dólares a actores que solo generaban ingresos en pesos.
La nueva decisión mantiene esa base regulatoria, pero amplía el universo de posibles deudores bajo una garantía específica. Antes, el sector bancario venía reclamando mayor flexibilidad para canalizar más fondeo en moneda extranjera hacia la actividad privada.
La mirada de Moody’s
El presidente de la Asociación de Bancos Argentinos (Adeba), Javier Bolzico, sostuvo en un encuentro con periodistas que los depósitos en dólares tienen “gran potencial” para seguir creciendo. También señaló que las entidades transforman en préstamos apenas 55% de los depósitos en moneda estadounidense que reciben, una proporción que contrasta con el segmento en pesos, donde la tasa de transformación llega a 85%.
El BCRA ya había avanzado en esa dirección en febrero de 2025, cuando eliminó una norma vigente desde 2016 que impedía a los bancos prestar, a cualquier sector, el fondeo en moneda extranjera proveniente de líneas de crédito del exterior o de Obligaciones Negociables (ON).
Un reciente informe de Moody’s analizó los efectos de esta flexibilización y advirtió que la nueva normativa habilita por primera vez desde 2002 el uso de depósitos de ahorristas en dólares para financiar préstamos a empresas sin ingresos en divisas. La agencia remarcó que esto ocurre en un contexto de fuerte crecimiento de los depósitos en dólares del sector privado y de una relación préstamos/depósitos en moneda extranjera que, aunque mejoró durante 2025/2026, todavía sigue muy por debajo de la de pesos.
Para la calificadora, ese margen de intermediación todavía no utilizado puede servir para financiar la reactivación del sector productivo. Sin embargo, también observó que la ampliación del universo de deudores elegibles en dólares podría presionar la calidad de los activos si se produce una corrección cambiaria.
Moody’s explicó que el deudor primario sin ingresos en moneda extranjera queda expuesto a un deterioro de su capacidad de pago ante movimientos adversos del tipo de cambio, mientras que la calidad crediticia de la operación pasa a depender de la solidez financiera del exportador que actúa como garante.
Aun así, la agencia consideró que hay elementos que pueden mitigar ese riesgo. Entre ellos, señaló que espera que los principales beneficiarios sean empresas de las cadenas de valor de exportadores con fundamentos crediticios sólidos, capaces de reducir significativamente ese impacto. También indicó que la estructura de la garantía es un mitigante robusto, porque el exportador garante debe constituirse como principal pagador, con renuncia a los beneficios de excusión y división, lo que permite al banco reclamarle directamente en caso de incumplimiento.
La calificadora agregó que el riesgo adicional dependerá del volumen de créditos originados bajo esta modalidad y de la evolución del tipo de cambio. Si la adopción es gradual y se concentra en bancos con capacidad para evaluar estructuras garantizadas, el impacto sería acotado. En cambio, un crecimiento acelerado de esta cartera en un escenario de estabilidad cambiaria podría acumular riesgo procíclico y generar consecuencias ante un eventual cambio de escenario.
De todos modos, Moody’s no espera un aumento exponencial de los préstamos a no generadores de divisas en el corto plazo, del mismo modo que ocurrió tras la flexibilización de febrero de 2025.