Ecoanalítica considera que la política cambiaria asociada a Delcy Rodríguez mantiene una efectividad limitada, debido a que el tipo de cambio oficial…
Ecoanalítica considera que la política cambiaria asociada a Delcy Rodríguez mantiene una efectividad limitada, debido a que el tipo de cambio oficial sigue fijándose por debajo de los niveles que reflejan el mercado, lo que abre espacio para el arbitraje y la reventa de divisas en el circuito informal.
Presión sobre el mercado cambiario
La firma destaca el esfuerzo financiero del Banco Central de Venezuela, cuyas intervenciones acumulan aproximadamente USD 5.550 millones en lo que va de año y superan los USD 1.000 millones mensuales desde marzo.
Sin embargo, advierte que el mecanismo pierde eficacia porque las divisas oficiales se colocan a una tasa artificialmente baja. Como resultado, la brecha cambiaria, que había descendido hasta 31,4% en abril, retomó una tendencia ascendente y volvió a superar 36% en junio.
Margen para intervenir
Alejandro Grisanti, director de Ecoanalítica, afirmó que el gobierno tendría disponibles unos 2.500 millones de dólares para intervenir en el mercado cambiario en los próximos días. A su juicio, esos recursos bastarían para contener los tipos de cambio de los mercados alternativos.
No obstante, insistió en que el problema de fondo sigue siendo la segmentación del mercado. Mientras el sistema financiero no pueda vender libremente esas divisas al mejor postor, persistirán distorsiones, la incertidumbre se mantendrá elevada y el impacto de las intervenciones será menor al que podría lograrse en un mercado más unificado y profundo.
Tres referencias en la economía
En Venezuela operan tres tasas de cambio. Una es la que publica el BCV y marca los precios en los comercios formales. Otra corresponde al mecanismo de intervención, mediante el cual las divisas se distribuyen a la banca para su venta a empresas y, en menor medida, a personas naturales. La tercera es la tasa paralela o negra, que termina influyendo en buena parte de la economía.
La brecha no cede
El presidente de Datanálisis, Luis Vicente León, coincidió con Grisanti al señalar que el flujo de divisas crece de manera sostenida, pero la brecha no disminuye en la misma proporción. Explicó que la razón es estructural: mientras exista la diferencia entre la tasa formal y el mercado libre, el incentivo de arbitraje se mantiene y la demanda de dólares formales sigue sobredimensionada.
León agregó que incorporar más divisas al sistema formal no resuelve el problema si persiste el incentivo para arbitrar o la necesidad de buscar moneda extranjera fuera de la banca convencional. También apuntó que la tasa del BCV y la del mecanismo de intervención se mueven en rangos cercanos, pero el paralelo se ubica entre 772 y 797 bolívares, nivel que termina influyendo en buena parte de los precios de la economía por la falta de acceso real a las tasas formales y por el temor al costo de reposición cambiaria.
El primer tipo de cambio oficial de 2026 se ubicó en 301,37 bolívares por dólar, mientras que actualmente asciende a 617,63 bolívares, lo que representa una devaluación de 105% en seis meses.