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“Pudge” inmortal boricua»

El hijo de un electricista y una estilista  es el noveno beisbolista latino que  es elegido al  elistesco salón de los inmortales de Cooperstown. Se trata de  Iván Rodríguez  Torres(27 de noviembre de 1971,Manatí, Puerto Rico).

“Gracias, Gracias, gracias, muchas gracias, es tan grande la emoción…. bendiciones a todos”,  expresó  luego de  saber que era el cuarto boricua  con este honor, al ser  escogido, el miércoles,  junto con  Tim Raines y Jeff Bagwell con los votos de los integrantes de la Asociación de Cronistas de Béisbol de Norteamérica (Bbwaa).  Antes que él, entraron al templo  los puertorriqueños Roberto Clemente (1973),  Orlando Cepeda (1999) y Roberto Alomar (2011). Cepeda  entró por las tarjetas del Comité de Veteranos.Luis Aparicio, Juan Marichal, Tany Pérez,  Rod Carew y Pedro Martínez son los otros latinos en la selecta lista. Pudge fue electo en su primer año de elegibilidad  con 76%,  al conseguir apenas cuatro votos más de los necesarios.Es  el jugador número 52 que logra ser elegido en el primer año. Emula a  Roberto Clemente, quien fue elevado en una elección especial en 1973, tres meses después de su fallecimiento en un accidente aéreo.  Igualó  a  su ídolo Johnny Bench como los únicos receptores en ser  seleccionados en el primer año.   Las felicitaciones  no  tardaron. “Estoy contento de que otro puertorriqueño tenga la oportunidad de entrar al Salón de la Fama. “Pudge” fue uno de los receptores que dominó el juego de béisbol. Me siento orgulloso de él y de su familia. Estaré ese día allá (en Cooperstown) esperando”, expresó  Roberto Alomar   al diario  Última  Hora.

Considerado el mejor  receptor de su generación, ganó la Serie Mundial con los Marlins de Florida en 2003, muchos recuerdan  su  emotivo abrazo  con el cerrador venezolano Ugueth Urbina. También fue el Jugador Más Valioso de la Liga Americana en 1999 con los Rangers de Texas.

“Él fue uno de los ingredientes clave del equipo campeón”, dijo el mánager de los Marlins 2003, Jack McKeon. “Era tremendo líder y sin egoismos. Muy duro”. El venezolano Miguel Cabrera, excompañero del insular  con los Marlins de Florida,  festejó su ascenso. “Wow lo mejor de lo mejor. Felicitaciones hermano, qué orgullo haber jugado contigo, ganar una Serie Mundial y también enseñarme a batear”.

Antes de conocerse su inmortalización,  el hombre  que  se inició  como lanzador y antesalista, escribió  al sitio The Players Tribune parte de su vida.

“Yo empecé a enfocarme en la pelota a la edad de siete años. Prácticamente, toda mi familia jugó beisbol y en ese entonces tanto mi papá como mi mamá estaban en ligas de softbol. Me enamoré del juego desde el primer día. Yo, de hecho, jugaba de pitcher y tercera base. Así es como inicié. Pero mi papá fue mi primer coach y se dio cuenta que yo tenía buen brazo. Así que un día me sentó y me dijo:  ‘Ya no vas a pitchear o jugar tercera base, vas a ser un catcher. Y pienso que vas a ser uno bueno’. Yo de inmediato empecé a llorar. No quería ser receptor. Quería ser un tercera base y batear jonrones. Me dijo,   ‘Puedes llorar todo lo que quieras, pero a partir de ahora vas a catchear’. Tenía ocho años.

Cuando la gente me pregunta por mi recuerdo favorito como jugador, siempre pienso primero en mi defensiva. Cada vez que puse fuera a un corredor o que sorprendí a alguno en los senderos lo disfruté mucho. Casi nunca hablo de mi bateo. Pero la excepción probablemente sería mi primer hit en las Ligas Mayores, porque fue especial. Fue en mi primer juego con los Rangers. Estábamos contra los Medias Blancas. Apenas había sido llamado y viajé cientos de millas para llegar a Chicago. Estaba muy agotado. Perdíamos por una carrera en la novena entrada y pegué un sencillo que impulsó dos anotaciones que nos ayudaron a ganar. Fue como en una película. Nunca voy a olvidarlo mientras esté vivo.

No hay nada que le cambiaría a mi carrera en el beisbol. Ningún cambio. Estoy muy satisfecho con la carrera que tuve. Todas las organizaciones para las que jugué fueron de primera clase todo el camino. Estoy orgulloso de haber jugado para todas ellas. Estoy orgulloso del respeto que mostré por el juego. Ahora bien… Supongo que si pudiera cambiar una cosa, diría que me hubiera encantado tener 156 hits más, para llegar a los 3,000. Pero saben, 2,844 son muchos hits. No está nada mal.   Todo lo que he sido y todo lo que he logrado empieza con mis padres, José y Eva. Mamá y papá. Ellos dos me enseñaron todo en la vida . Para mí, todo empieza en la casa, y todavía al día de hoy aplico lo que ellos me enseñaron cuando era chico. Tengo 45 años… y todavía recibo el consejo de mi mamá.  Tomo las lecciones de mi papá. Ustedes deberían verme cuando ellos hablan. Cierro mi boca y escucho, incluso a mi edad. Y para ser completamente honesto no tengo ninguna queja al respecto”.

En su trayectoria de 21 años, principalmente identificado con los Rangers, Rodríguez fue seleccionado 14 veces al Juego de Estrellas, retirándose como el receptor con más juegos (2.427) y con más hits (2.749 de su total de 2.844 fueron en la posición). Nunca dio positivo por sustancias dopantes y su nombre no fue mencionado en el Informe Mitchell, aunque si  salpicado cuando  el cubano José Canseco, su excompañero en los Rangers, aseveró en un libro publicado en 2005 que inyectó esteroides al boricua, recordó el Nuevo Herald.

Cuando a Rodríguez le preguntaron en 2009 sobre si estaba en la lista de jugadores que supuestamente dieron positivo por esteroides cuando el deporte realizó un sondeo en 2003, su respuesta fue: “Eso solo lo sabe Dios”. El jueves aseguró  que nunca se dopó. “Yo siempre jugué este deporte de la manera correcta”,  aseveró en la rueda de prensa en Nueva York, donde agregó que irá a Cooperstown con la camiseta de los Rangers de Texas, su primer equipo, que lo firmó a los 16 años.

Recordó con agrado  cuando puso fin a la serie contra los Gigantes al poner fuera a J.T. Snow en el plato y sellar la Serie Divisional de esa campaña.“Para mí, esa fue una de las mejores jugadas que hice en mi carrera. La mejor”, resaltó. “Y, para ser honesto, todavía me duele un poquito el cuerpo por ello”.

 Es hombre de familia, en 2011 se casó con la colombiana Gloria Patricia Gómez en una ceremonia  romántica en el Viejo San Juan. Reside en Florida. Su hijo mayor, Dereck Iván  es lanzador de los Indios de Mayagüez.

Una de las labores que más disfruta es  ayudar con su fundación a los más necesitados. “Pasé un momento muy especial con todos los niños/as con Cáncer .Hay que seguir orando por la vida de ellos y darles mucho ánimo”, colocó en su cuenta de Instagram.

El pasado miércoles, en el barrio Algarrobo  donde reside  José Rodríguez, padre del Pudge, sus padres, separados, se juntaron para  celebrar con la gente la exaltacíón de su hijo. Hubo  pernil y arroz mamposteao para todos. Su isla  lo espera en casa la próxima semana. Él ni se cansa de repetir que  jugó el mejor deporte del mundo: el béisbol.

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