El imponente salar de Uyuni, a 4.000 metros de altura, en Bolivia, así como las dunas y los caminos engañosos entre las sierras de Argentina, serán el escenario de una contienda con final impredecible entre el último campeón, el príncipe qatarí Nasser Al-Attiyah, y un séquito de duros competidores como el francés Stephane Peterhansel y su compatriota Sébastien Loeb, el mejor piloto de rally de la historia, quien hará su debut en el Rally Dakar.
La octava edición de la competencia en Sudamérica arrancará el sábado en Buenos Aires y recorrerá cerca de 10.000 kilómetros hasta la meta el 16 de enero en Rosario, provincia de Santa Fe, en el este de Argentina. En esta oportunidad no tocará el desierto de Atacama, Chile, ni las dunas de Perú. Del 7 al 9 de enero la carrera se trasladará al salar boliviano, con el ingrediente de la altura sobre el nivel del mar.
«Será una carrera más veloz que en otros años porque se corre gran parte en la Argentina», dijo Al-Attiyah, dos veces ganador del Dakar (2011, 2015). «Me alegro por el nuevo recorrido que debería convenirme con bastantes etapas del tipo WRC (campeonato mundial de Rally)», apuntó el piloto del equipo Mini.
El príncipe, que también practica tiro al disco y competirá en los próximos Juegos Olímpicos de Río, tuvo especial atención en la preparación física debido a que «el año pasado sufrí mucho la altura en Bolivia». Para mejorar la adaptación realizó varias sesiones en una cámara que simula altitud.