Un fortificado estadio de Maracaná, que albergará la ceremonia inaugural de Rio-2016, aguardaba a primera hora de la tarde el comienzo de los primeros Juegos Olímpicos en Sudamérica.
Con unas medidas de seguridad de excepción, con militares armados y vallas de seguridad en cada esquina, se acercaban al mítico estadio los primeros espectadores, para quienes se abrieron las puertas a partir de las 19H30 GMT (16H30 locales).
Policías, voluntarios y controles para prensa y transeúntes dominaban los aledaños. Nadie tenía permitido el acceso a varias decenas de metros del Maracaná sin sus pertinentes acreditaciones o entradas, constató un periodista de la AFP.
