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Una tumba etrusca recreaba un funeral inmersivo hace 2.500 años

Un estudio sobre dos sepulcros de Tarquinia sugiere que los etruscos diseñaban la experiencia de entrada con luz, eco y sonidos para guiar la percepción.

Una tumba etrusca recreaba un funeral inmersivo hace 2.500 años

Entrar en la Tomba dei Demoni Azzurri, en Tarquinia, Italia, parece haber sido mucho más que acceder a un enterramiento: un estudio sostiene que la experiencia combinaba oscuridad, incienso, eco y una escena pintada a escala humana para impresionar al visitante.

La investigación, firmada por Maurizio Forte y Jacqueline Ortoleva, se centra en esa tumba y en la Tomba del Gallo para reconstruir qué podía ver, oír y sentir una persona al cruzar esos espacios subterráneos.

Dos tumbas, dos efectos muy distintos

Según el análisis publicado en la revista especializada, la Tomba del Gallo es pequeña y conduce la mirada de forma ordenada, mientras que la Tomba dei Demoni Azzurri es amplia y reverberante, con una sensación de desorientación y atención máxima hacia la figura del demonio azul.

En el primer caso, el eco dura entre 1 y 1,5 segundos en la mayoría de frecuencias. En el segundo, llega hasta 7,5 segundos en sonidos graves.

Mediciones acústicas e inteligencia artificial

Para llegar a esas conclusiones, los autores emplearon mediciones acústicas de palmadas siguiendo la ISO 3382 e inteligencia artificial, con la que estimaron qué zonas llamaban más la atención y cómo se movería una persona dentro de cada espacio.

El estudio propone que, en la Tomba dei Demoni Azzurri, el visitante podía pasar de la calma al susto ante el demonio y luego a un estado parecido al trance en el fondo de la cámara.

Un enfoque para leer rituales a través del espacio

Los autores recuerdan que muchas tumbas pintadas etruscas fueron saqueadas, por lo que buena parte de lo que se sabe de sus rituales procede de la iconografía y de objetos sueltos. Este trabajo añade al análisis las condiciones físicas del lugar, como el eco, la oscuridad o la estrechez.

La investigación también encaja con la importancia que la civilización etrusca daba al sonido. Ese mundo cultural contaba con un calendario brontoscópico ligado a los truenos, y la música aparece como uno de los motivos más frecuentes en las pinturas funerarias. En 2021, Ortoleva ya había publicado un estudio sobre la Tomba dell’Orco en el que los sonidos graves generaban reverberaciones largas asociadas al retumbar del trueno.

Aun así, las conclusiones siguen siendo una hipótesis sólida, no una prueba definitiva: no hubo mediciones de ondas cerebrales ni se analizaron más tumbas para demostrar una intención deliberada en todos los casos. Además, las palmadas pueden ser poco fiables en sonidos por debajo de 250–300 Hz.

Contenido redactado con asistencia de un LLM.

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