Las autoridades rusas comenzaron una operación para liberar gradualmente a cerca de 100 ballenas capturadas ilegalmente y cuyo confinamiento en el extremo oriente de Rusia se volvió un grito de guerra para los medioambientalistas.
Un reportero de la televisora estatal hizo el anuncio durante la sesión de preguntas y respuestas transmitida en vivo del presidente Vladimir Putin, diciendo que por mera “coincidencia” el operativo había comenzado justo antes de que empezara la transmisión.
La condición de las ballenas encerradas en un espacio relativamente pequeño, en el mar de Ojostsk, ha causado indignación internacional y Putin ordenó personalmente que las autoridades investigaran el caso y liberaran a los mamíferos.
Los primeros cetáceos liberados fueron dos orcas y seis belugas, que fueron cargadas en contenedores especiales con éxito y devueltas a su hábitat natural en el área de las Islas Shantar, informó el Instituto de Investigación de Pesca y Oceanografía de Rusia.

