AFP
En una calle desvencijada de un barrio pobre de Kampala, Brian Mugabi mira el lugar donde se erigía la casa familiar y cuenta cómo su hermana, una campeona de ajedrez, sacó a la familia de la miseria. Hace diez años Brian, su hermana pequeña Phiona Mutesi, su hermano Richard y su madre Harriet luchaban por sobrevivir en Katwe, una barriada de la capital ugandesa.
Su vida cambió cuando Phiona descubrió que tenía un don extraordinario para el ajedrez. Disney narra su asombrosa historia en una película estrenada en septiembre en Estados Unidos: «Queen of Katwe» («Reina de Katwe»). «Desde la edad de 6 años, recorría el barrio para vender maíz. Cuando me iba bien ganaba 3.000 shillings (0,78 euros), pero había muchos días malos», recuerda Brian, de 22 años. Señala con el dedo unos rascacielos. «Es el centro de Kampala. Teníamos por costumbre mirar desde aquí los fuegos artificiales en fin de año», recuerda.
«La primera vez que fui allí, fue por un torneo de ajedrez y tenía 12 años. Antes nunca había salido de Katwe. Todo cambió el día que descubrí el ajedrez. Nunca me hubiera imaginado hasta qué punto esto iba a cambiar nuestra vida», explica. Todo parte de un cuenco de copos de avena que distribuía gratuitamente una iglesia cercana a aquellos que fueran a jugar al ajedrez. «Phiona vio que yo iba y como teníamos mucha hambre, me siguió para comer los copos de avena. Al principio no quería entrar y se limitaba a mirar por los agujeros de las paredes», cuenta. Así fue como Robert Katende – alias «Coach Robert», vio a la niña. «Era muy tímida y estaba muy, muy sucia. Tan sucia que los niños se burlaban de ella. Pero cuando entró, les hizo frente y vi que era fuerte», recuerda.
